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Fuentes, un polifacético ciudadano del mundo que desentrañó la 'mexicanidad'

El escritor mexicano Carlos Fuentes durante la presentación de su novela <i>La voluntad y la fortuna</i> en la Casa de América de Madrid.
El escritor mexicano Carlos Fuentes durante la presentación de su novela <i>La voluntad y la fortuna</i> en la Casa de América de Madrid. EFE

Hijo de diplomático, labor que ha desempeñado él mismo, el escritor mexicano Carlos Fuentes es un ejemplo vivo del ciudadano del mundo que, sin embargo, no perdió la pasión por su país, cuyas entrañas diseccionó en varias obras situadas entre las más brillantes de las letras hispanas.

Así lo atestiguan galardones como los Premios Cervantes (1987), Príncipe de Asturias (1994) o el de la Real Academia Española (2004), aunque en esa lista no aparezca el Premio Nobel que tanto han reclamado los seguidores de este autor que el martes cumple ochenta años.

Nacido el 11 de noviembre de 1928 en Ciudad de México, Fuentes visitó en su infancia numerosos países por la profesión de su padre, el diplomático Rafael Fuentes.

Cursó los estudios primarios y secundarios en Argentina, Chile, Brasil, EEUU (durante ocho años) y otros países iberoamericanos por donde transcurrió su infancia y juventud.

A los 12 años leyó por primera vez El Quijote', pero considera que su primer contacto con la literatura ocurrió en Río de Janeiro, donde el pequeño Carlos solía sentarse en las rodillas del gran polígrafo mexicano Alfonso Reyes, entonces embajador en Brasil.

Reyes (1889-1959) fue sin duda una de sus referencias, como también lo fue Octavio Paz (1914-1998), otro de sus célebres compatriotas, explicó el también escritor Juan Villoro.

Para Villoro, "el primer Fuentes es inexplicable sin Octavio Paz'', que era "en cierta forma un hermano mayor'' y con el que tuvo "una amistad muy estrecha''.

Gracias a Reyes estudió Derecho en Ginebra, a pesar de que su vocación literaria ya estaba decidida.

Entre 1950 y 1951, ya como diplomático, representó a su país en Ginebra ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y entre 1974 y 1977 volvió a ocupar un puesto dentro del cuerpo diplomático y en ese último año fue destinado a París como embajador.

''La obra de Carlos Fuentes tiene la condición titánica de un mural gigantesco sobre la historia de México'', que "ha sido uno de sus temas obsesivos, la indagación de la 'mexicanidad''', opinó Villoro.

Fuentes -recordó- "empezó a escribir en una época en la que la mayoría de los autores tenía que vivir de trabajos en oficinas de gobierno, de dar clases o de otras tareas''.

En su obra se distinguen las novelas La región más transparente (1958); Las buenas conciencias (1959); Aura (1962); La muerte de Artemio Cruz (1962); Zona sagrada (1967); Cambio de piel (1967); Cumpleaños (1969); La cabeza de la hidra (1978); Una familia lejana (1980) y Gringo viejo (1985).

También Constancia y otras novelas para vírgenes (1989); La campaña (1990); Diana o la cazadora solitaria (1994); La silla del águila (2000); El instinto de Inez (2001); Inquieta compañía (2004); y Todas las familias felices (2006). La última, de inminente aparición, es La voluntad y la fortuna (2008).

Asimismo, ha cultivado el ensayo, el cuento y es autor del libro de memorias Los cinco soles de México (2000) y el diccionario filosófico En esto creo (2002).

Como dramaturgo, es autor de Todos los gatos son pardos (1970); El tuerto es rey (1974); y Orquídeas a la luz de la luna (1982), estrenada en España en 1988.

''Es una persona que ha mantenido la literatura con una vitalidad extraordinaria'', dijo Villoro.

Pertenece a "una generación que se interesó de manera muy incluyente por las distintas artes'', como queda patente por el hecho de que "ha escrito sobre topografía, sobre pintura, sobre cine, fue muy amigo de Luis Buñuel y algunas de sus mejores crónicas tienen que ver con esa amistad''.

Además, "se ha interesado mucho en la política'', anotó Villoro, que lo describe como "un novelista de tesis, discursivo''.

''A él le gusta que sus personajes representen arquetipos históricos'', sostuvo el también ensayista literario, que comparó a Fuentes con Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa porque los tres "tienen tendencias a las grandes sagas'' y "un aliento épico para narrar la historia, casi bíblico''.

Respecto al estilo del homenajeado, Villoro cree que "a Carlos Fuentes no se le puede regatear el sentido del riesgo y de la búsqueda creativa''.

Carlos Fuentes se casó en 1959 con la actriz mexicana Rita Macedo, con quien tuvo una hija. En 1973 la periodista mexicana Silvia Lemus se convirtió en su segunda esposa.

Del segundo matrimonio del escritor nacieron Carlos (fallecido de hemofilia en 1999, a los 26 años) y Natasha, quien tuvo el fatal destino de su hermano y murió en 2005, a los 29 años, por problemas cardíacos.

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