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Gala Diaghilev, buen espectaculo y bienvenida apasionada

El Ballet Cubano Clásico de Miami, bajo la dirección de su fundador Pedro Pablo Peña, ofreció el domingo pasado una exitosa función única titulada Ballets Rusos de Diaghilev - Edad de oro 1909-1920 en el acogedor Miami-Dade County Auditorium.

Sergei Diaghilev fue un empresario ruso que creó una compañía llamada Ballets Russes (Ballets Rusos) que triunfó por todo el mundo entre los años 1909 y 1929.

Casi un siglo después, muchas de las cosas que eran audacias estilísticas entonces hoy resultan propuestas asombrosamente ingenuas, pero obras como L’après-midi d’un faune y Dying Swan todavía funcionan como vehículos estelares y piezas como Sherezade y Cleopatra se mantienen como ejemplos de un cierto tipo de exotismo teatral de gran atractivo visual que se define con pocos detalles y agarra de lleno a los espectadores.

En esta ocasión, los montajes de Eriberto Jiménez y Pedro Pablo Peña, sobre originales de Michel Fokine, los hermanos Legat, Bronislava Nijinska y Vaslav Nijinski, fueron adaptaciones muy respetuosas, el exquisito apoyo multimedia (sobresaliente en L'après-midi d'un faune) estuvo basado en los diseños originales y los bailarines fueron intérpretes dotados de belleza y juventud.

Esta Gala Diaghilev fue concebida originalmente como una oferta con estrellas invitadas (Lorena Feijóo, Vitor Luiz, Susan Bello), pero el anuncio del debut en esta función de un grupo de jóvenes bailarines exintegrantes del Ballet Nacional de Cuba hizo que el teatro se llenara de un público entusiasta dispuesto a demostrar su apoyo incondicional a los recién llegados: Raizel Cruz, Ariel Soto, Lisette Santander, Mónica Gómez, Oscar Sánchez, Yaima Méndez y Carlos Ignacio Galíndez.

La función abrió con una delicada Les Sylphides Suite a cargo de Feijóo, Bello, Ashley Sirio y Luiz. A continuación se presentó el pas de deux Sherezade con la sensual Sorgalim Villaurrutia acompañada por un afectuoso Edward González.

Un momento más tarde, el personaje interpretado por Abbey Kay y proveniente del ballet Les Biches proporcionó algo de aire ligero a la función.

Después se presentaron dos dúos que fueron seguidos con mucho interés: Cleopatra, con Méndez y Josué Justis, y Firebird, con Bello y Kelvin Rabines.

La primera parte cerró con el pas de trois The Fairy Doll, que hizo levantar de sus asientos a los espectadores gracias al carisma de Santander, Sánchez y Soto.

Tras el intermedio, un Luiz preciosista regresó a escena para centralizar L’après-midi d’un faune, el apuesto González ejecutó con frescura el solo Narcissus y Feijóo ofreció un Dying Swan de intensa autoridad.

La función llegó a su fin con Carnavale una obra de grupo en la que se destacaron Mónica Gómez como Columbine, Ihosvany Rodríguez como Harlequine y Rabines como Pierrot. El cuerpo de baile incluyó a Lucía Godoy, Kay, Méndez, Sirio, Raysel Cruz, Roger Fonnegra, Galíndez y Justis.

En resumen, este fue un buen espectáculo transformado en bienvenida apasionada.• 

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