Cine

‘Julieta’, Almodóvar vuelve al drama

Inma Cuesta como Ava (izq.) y Adriana Ugarte como Julieta en una escena del filme ‘Julieta’, dirigido por Pedro Almodóvar.
Inma Cuesta como Ava (izq.) y Adriana Ugarte como Julieta en una escena del filme ‘Julieta’, dirigido por Pedro Almodóvar. TNS

Julieta es más cercana al director de Mujeres al borde de un ataque de nervios y Todo sobre mi madre, que su naufragante última comedia de Los amantes pasajeros. Almodóvar vuelve al drama con su vigésimo filme, sus mujeres y una de esas historias tremendas típicas del manchego, y esta vez sin una sola sonrisa.

Las magníficas Adriana Ugarte y Emma Suárez son la joven y adulta Julieta de este relato triste inspirado en tres cuentos de Alice Munro, y entre los secundarios está el argentino Darío Grandinetti en rol de pareja adulta de la heroína femenina, y está Rossy de Palma, chica Almodóvar, de vieja sirvienta hosca que recuerda a la misteriosa ama de llaves de un filme de Hitchcock. Y mucho de misterio indescifrable tiene también este drama familiar.

El filme es largo en el tiempo de sus personajes –tres décadas– y se compone de pequeñas historias o tramos de la vida de Julieta y su hija Antía, como el de la lección de literatura clásica de esta profesora en su juventud, la visita de la protagonista a su padres en el campo, o el capítulo demasiado largo de la amistad de su hija (Priscilla Delgado) con la niña amiga que conoció en el campamento. Hay también una parte rara y trágica en la escena de un tren donde todo comenzó.

Julieta carga con una gran pena. Y tiene motivo de sobra para su congoja, pero la historia que hay detrás resulta decepcionante. La actitud típica de una rabieta adolescente de una hija que decide huir, y no por días sino por años, se convierte en la mayor cruz que habrá de cargar la madre de esta historia. El problema es que las razones de la chica son endebles –hubiéramos preferido no saberlas–, y le quedan pequeñas al tremendo drama que se ha erigido. La historia pifia al intentar explicar el misterio. Y cuando le endilga a la madre un absurdo complejo de culpa, se le ve caer. Y la culpa no es de Julieta, es del guión.

Pero estas mujeres almodovarianas nos siguen cautivando transformadas en esos seres angustiados, sufrientes, llenos de misterios que solo comprende el alma, y el filme tiene una apacible nervio, una suave elegancia que nos lleva por el dolor y la pérdida durante la triste vida de su heroína. El final –abierto– es esperanzador, pero el alivio no se nos da fácil, sino a cambio de subir aún más los decibeles del drama.

El filme se estrena en MDC Tower Theater y O Cinema Miami Beach.

@pilarinayuso

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