Cine

Relatos salvajes, desenfrenado, terrible, delirante

Rita Cortese y Julieta Zylberberg en ‘Relatos salvajes’ (Wild Tales),dirigido por Damián Szifrón.
Rita Cortese y Julieta Zylberberg en ‘Relatos salvajes’ (Wild Tales),dirigido por Damián Szifrón. Javier Juliá/Sony Pictures Classics

Un hombre humillado que prepara a sus víctimas un vuelo sin regreso; otro ajuste de cuentas: el de una cocinera ex convicta por la causa de su compañera; dos conductores en duelo a muerte en una carretera; la ira de un hombre honesto al que injustamente le remolcan su auto; la culpa de un millonario con la que carga un pobre jardinero; una boda que termina en apoteósico melodrama; son las historias argentinas que componen este filme sin frenos, vehemente y delirante que se alzó con una nominación en la categoría de mejor película extranjera.

Damián Szifrón le imprime a esta comedia negra de seis relatos una notable coherencia. Según el director argentino sus cuentos se aúnan en “la difusa frontera que separa a la civilización de la barbarie”. Pasternak, Las ratas, El más fuerte, Bombita, La propuesta y Hasta que la muerte nos separe, tienen todos un denominador común: la rabia.

Relatos terribles, brutales, apabullantes no dan respiro al espectador, al estilo de un montón de puñetazos dramáticos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis golpes que logran sacarnos la ira y ansias de venganza que sufren los personajes que somos todos, y finalmente otorgarnos, a través de ellos, el dulce placer del desagravio. Y es que el filme es una suerte de catarsis que nos lleva en carrera vertiginosa del desasosiego al desahogo. La violencia y venganza por cuenta propia es la brutal respuesta ante el abuso, la humillación, la injusticia, la ciega burocracia, los privilegios de clase, la

traición.

Tras los personajes hay grandes rostros de la pantalla argentina: Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Darío Grandinetti, Julieta Zylberberg, Érica Rivas, Rita Cortese y Oscar Martínez. La cinta coral está producida, entre otros, por El Deseo, de los hermanos Almodóvar. Y en ella se trasluce también algo de la locura almodovariana por esa malicia contenida en sus situaciones absurdamente extremas –como la del impactante final del primer cuento, teñido de humor negro– y sus personajes, que aquí están todos en pleno ataque, no de nervios, sino de ira.

Relatos salvajes tiene mucho de salvaje, y finalmente de humano. Y es, a su vez, una fiesta de emociones terribles, muy divertida.• 

pilayuso@yahoo.com

  Comentarios