Cine

‘Cinderella’, luminosa, dulce y realista

Cate Blanchett y Lily James en ‘Cinderella’, dirigida por Kenneth Branagh.
Cate Blanchett y Lily James en ‘Cinderella’, dirigida por Kenneth Branagh.

Una Cenicienta de carne y hueso es la del británico Kenneth Branagh, pero, a diferencia de la que encarna Anna Kendrick, en Into the Woods, o la de Drew Barrymore en Ever After, conserva el espíritu del cuento de Charles Perrault que bebió de la antiquísima fábula folclórica, para escribir su Cendrillon ou La petite pantoufle de verre, en 1697. Detrás están los estudios Disney, que siguen con su moda de adaptar a imágenes reales sus clásicos animados; y otra vez traen al cine la historia de la bella niña cubierta de cenizas que se casó con un príncipe azul.

La cinta monta a pequeños y grandes en la carroza de este cuento de hadas y los lleva por altibajos emocionales. De la alegría a la tristeza, y luego a la ilusión que se desvanece al filo de la medianoche y regresa a la esperanza, coronada por un final feliz. Lily James es la Cenicienta valiente y bondadosa, más cercana y real; luego está una cruel y sofisticada madrastra que encarna Kate Blanchett. En la piel de las ridículas hermanastras están Holliday Grainger como Anastasia y Sophie McShera como Drisella. Helena Bonham-Carter es el hada madrina, Richard Madden, el príncipe.

La adaptación de Branagh se toma su tiempo para desplegar la historia, que arranca con un largo preámbulo, la infancia de una niña llamada Ella y la felicidad de su hogar, para luego contar la adverdidad que se cierne sobre la chica. La realidad se integra con la fantasía, por obra y gracia de la animación, con mágicos momentos como el de unos ratones que se transforman en caballos, lagartos transmutados en lacayos, un pato que deviene en calesero y una calabaza transformada en carroza de oro. Aquella donde Cenicienta, con su deslumbrante traje azul –diseño de la ganadora del Oscar, Sandy Powell– irá en busca de la felicidad.

Cinderella, con aliento de modernidad, es luminosa, dulce y realista, pero en ella se mantiene viva toda la fantasía romántica del clásico cuento para niños.• 

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