Cine

La pequeña taquillera

Antes de Dakota Fanning (Charlotte's Web, 2006), de Abigail Breslin (Little Miss Sunshine, 2006), de Tatum O'Neal (Paper Moon, 1973), e incluso antes de Margaret O'Brien (Meet me in St. Louis, 1944), existió una de las leyendas infantiles del cine que se convirtió en un ícono del siglo XX antes de cumplir los 10 años.

Shirley Temple, nacida el 23 de abril de 1928, lo podía hacer todo en la gran pantalla: bailaba, cantaba, actuaba escenas cómicas y escenas dramáticas, lloraba, reía, hacía reír y hacía llorar; en fin, era una de las actrices innatas más completas de Hollywood y está entre las figuras más taquilleras en la historia del séptimo arte. Los estudios Fox han estado estrenando para el teatro hogareño clásicos de la inigualable Temple como Curly Top y The Little Colonel, ambas de 1935, Heidi (1937) y Rebecca of Sunnybrook Farm (1938), entre otras joyitas.

Pronto llegarán al mercado Stand Up and Cheer (1934), The Little Princess (1939) y The Blue Bird (1940). Al llegar a la adolescencia, su carrera comenzó a decaer, hasta que finalmente se retiró del cine para entrar en la carrera diplomática y servir como delegada ante Naciones Unidas y embajadora en Ghana y Checoslovaquia, en las décadas de los años 70 y 80, respectivamente.

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