Cine

Matt Damon

Matt Damon es uno de los pocos actores jóvenes que no ha hecho una película ''mala''. Por supuesto, no todas las producciones en las que ha trabajado son obras maestras --la única podría ser Good Will Hunting (1997)-- pero es un actor con la astucia y suerte de escoger proyectos que han contribuido gradual, pero muy firmemente, a su ascenso a la esfera de los superstars del cine estadounidense. La estrella en el Hollywood Walk of Fame que le fue otorgada recientemente así lo confirma.

Este año volvió a trabajar con Brad Pitt, George Clooney y Andy García en Ocean's Thirteen, de Steven Soderbergh, la tercera entrega de la serie sobre ladrones sofisticados; y esta semana retorna en su papel más conocido a nivel global, Jason Bourne, en el drama de acción y suspenso The Bourne Ultimatum, tercer capítulo de las aventuras de espionaje en la era de alta tecnología basadas en las novelas de Robert Ludlum. Las primeras dos cintas fueron éxitos y ésta, dirigida por el británico Paul Greengrass (United 93), también se colocará entre las más lucrativas en la taquilla.

¿A qué se debe el gran éxito de Damon?

Si se compara su look con el de otros superastros del pasado, no puede decirse que sea sumamente handsome, aunque no deja de ser un galán apuesto. Y aunque si bien no es bajo, tampoco es alto, como Warren Beatty, Clint Eastwood o su amigo Ben Affleck, con quien coescribió y coprotagonizó Good Will Hunting, que les valió un Oscar al Mejor Guión Original.

Se usa mucho el término girl next door --''muchacha de la casa de al lado'', en español-- para describir a actrices como Julia Roberts, con quien Damon trabajó en Ocean's Eleven (2001), y Julia Stiles, su coestrella en The Bourne Ultimatum. Damon podría ser el prototipo del boy next door, con su rostro juvenil y esa carismática sonrisa que a veces se le escapa y se ha convertido en parte de su trademark.

Damon nació el 8 de octubre de 1970 en Cambridge, Massachusetts, bajo el signo zodiacal de Libra, y está casado con la argentina Luciana Barroso a la que, según tenemos entendido, conoció en Miami.

Desde su debut en un pequeño papel en Mystic Pizza (1988), Damon nunca ha estado en peligro de ser clasificado en términos superficiales. Su premio de la Academia como escritor es una sólida afirmación de su inteligencia. De hecho, se ha establecido como lo que podría llamarse un ''actor intelectual'', algo rarísimo entre los artistas de su generación. Su aspecto juvenil, acompañado de su indiscutible inteligencia innata, lo ha convertido en un favorito de espectadores jóvenes y maduros por igual.

La fama, el dinero y el poder pueden contribuir a la caída de cualquiera en Hollywood, porque lamentablemente no todos los que alcanzan un alto nivel de éxito saben manejar las enormes presiones y uno de los grandes temores de muchos en la industria hollywoodense es perder su estatus de ''popularidad''. Esas y otras inseguridades han desequilibrado a muchos, sobre todo a los más jóvenes.

Sin embargo, en una carrera que está entrando en su tercera década, Damon nunca ha estado involucrado en escándalos o chismes. Su fama y popularidad están basadas en algo que nadie le puede quitar: la calidad e integridad de su trabajo, sea en un papel secundario como el soldado traumatizado en Courage Under Fire (1996) o en uno protagónico como The Good Shepherd (2006), en el rol de un maquiavélico agente de la CIA, el cual podría ser su más compleja y madura actuación hasta la fecha.

Quizás la más admirable cualidad de Damon es su sencillez, una palabra que se utiliza demasiado --e inmerecidamente-- para algunas celebridades. Uno de los momentos más memorables de la noche en que se ganó el Oscar fue verlo aceptar la estatuilla dorada con sincera falta de pretensiones. En una industria donde la competencia, la hipocresía y los egos elevados abundan, Damon sí es el boy next door, el versátil intelectual y el superastro taquillero con la sonrisa dorada que sigue gustando porque lo genuino siempre perdura. 

ccotayo@herald.com

  Comentarios