Cine

Penélope Cruz, el encanto de Barcelona

Penélope Cruz se encontraba en Madrid cuando habló recientemente con El Nuevo Herald sobre Vicky Cristina Barcelona, la nueva y muy jugosa comedia de Woody Allen.

Coprotagonizada por ella, Javier Bardem, Scarlett Johansson y Rebecca Hall, es la diva de Volver (2006) la que resulta ser el alma de esta ligera y divertidísima excursión veraniega por la ciudad de Gaudí.

Cuando le dicen a Cruz que ha logrado otra actuación de calibre de Oscar --es la primera española en ser nominada al de la Mejor Actriz, precisamente por Volver, de su compatriota Pedro Almodóvar-- no cae en el alarde.

"Bueno, bueno, eso es mucho decir, ¿eh?", responde Cruz y se ríe. "Es muy difícil [alcanzar la nominación]".

Quizás no tan difícil, sobre todo con una actuación tan sensualmente espectacular como la que logra en el papel de María Elena en VCB.

Lo cierto es que Allen podría tener una suerte de récord: es probablemente el cineasta vivo que ha dirigido al mayor número de actores y actrices --en especial éstas-- cuya interpretación ha logrado una nominación al Premio de la Academia. Diane Keaton lo ganó por Annie Hall (1977), al igual que Dianne Wiest por dos filmes, Hannah and Her Sisters (1986) y Bullets Over Broadway (1995), y Mira Sorvino obtuvo el suyo por Mighty Aphrodite (1995); sin excluir las nominaciones de Geraldine Page y Maureen Stapleton por Interiors (1978), Mariel Hemingway por Manhattan (1979), Judy Davis por Husbands and Wives (1992), Jennifer Tilly por Bullets Over Broadway y Samantha Morton por Sweet and Lowdown (1999).

El personaje y la actuación de Cruz podrían contribuir a la continuación de ese legado "allenesco".

Como todo proyecto que Allen lleva a la pantalla, su génesis es la palabra.

"Escribió un guión maravilloso con personajes muy definidos", precisa Cruz. "Quería cosas muy concretas de cada uno de nosotros. Es muy peculiar la manera en la que él trabaja. Muy diferente. A mí me encantó y me gustaría repetir [la experiencia]. Yo había oído todas esas historias sobre él y su manera de trabajar, y la verdad es que muchas son ciertas. Por ejemplo, cómo hace el casting de sus películas: las reuniones con él duran muy poco, la mía duró un minuto y medio".

Allen había visto Volver, y al mes la contrató para el rol de María Elena, la ex esposa del personaje de Bardem, una pintora que vacila entre la histeria y momentos de sublime ternura.

"Todo va muy rápido con él [Allen] en el set: hace pocas tomas", subraya Cruz. "Hay un ritmo muy acelerado siempre en el rodaje. Creo que es algo que él crea a propósito para poder conseguir esa energía que siempre tienen sus personajes".

Si el ritmo es muy "intenso y divertido" como enfatiza Cruz sobre su primera colaboración con Allen, no se puede descartar algo muy sui generis de casi todos los buenos guiones del prolífico director: un diálogo que parece saltar de la pantalla. En el caso del personaje de Cruz, por ejemplo, en una escena ella acusa al de Johansson de padecer de "Chronic dissatisfaction" (insatisfacción crónica).

Cruz vuelve a reír. "Sí, esa línea es muy Woody Allen", apunta.

La actriz domina ésa y otras escenas hilarantes con su fusión de español e inglés, aunque la presencia de Allen siempre se manifiesta en el diálogo humorístico-intelectual que es uno de sus sellos de fábrica. Otro podrían ser sus personajes femeninos inteligentes, liberados --a veces traumatizados-- con cierta elegancia y sensualidad.

Cruz describe a María Elena como una mujer que "trae el caos con ella", y asegura: "Sufrí mucho haciendo el personaje" por la desubicación mental que éste experimenta.

"No es un retrato de la mujer española", observa. "Es un retrato de ese tipo de mujer. En este caso, una mujer atormentada, con muchos problemas psicológicos y emocionales, una mujer que vive un infierno dentro de su cabeza. Yo estaba totalmente convencida de estar haciendo un drama, aunque sabía que en el fondo era una comedia, porque cuando leí el guión me reí mucho".

Sufrimientos y risas aparte, existen momentos en Vicky Cristina Barcelona que demuestran el nivel de excelencia alcanzado por Cruz desde que debutó en Jamón, jamón (1992), junto a Bardem. Su desempeño está al nivel de Volver y Non ti muovere (No te muevas, 2004) --un filme italiano por el que recibió el Premio David a la Mejor Actriz--, superando todo su trabajo en producciones estadounidenses.

Igualmente, hay varias escenas en VCB que muestran la madura maestría del mismo Allen. Aquella en el cuarto oscuro, por ejemplo, en la que los personajes de Johansson y Cruz se besan por un instante en los labios, trasciende todo tipo de cliché sexual, en un momento en el que el erotismo y la amistad platónica se convierten en algo espiritual.

"Todo estaba en el guión", asegura Cruz. "Lo que hubo de improvisación fue cierta parte del diálogo, sobre todo [el que debía decirse] en español. El lo había escrito en inglés y nos dijo 'éste es el mensaje que tiene que llegar al público' ". A partir de ahí se podía improvisar.

Cruz confiesa que dentro de esa libertad creativa con la lengua de Cervantes "se me escaparon demasiados insultos, palabras en verdad muy fuertes".

"No sabía lo que Woody iba a pensar cuando le hicieran la traducción" de esas frases, dice riéndose. "Pero al final dejó muchas. [Por lo contrario], me daba pánico cambiar cualquiera de sus líneas en inglés. Uno no cambia una frase de Woody Allen, nunca necesitas eso porque tienes al maestro escribiendo para ti".

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