Cine

Filmes de realizador cubano residente en la isla se exhiben en Miami

El director de cine cubano Alejandro Moya, en el rodaje de Manaña.
El director de cine cubano Alejandro Moya, en el rodaje de Manaña.

A Alejandro Moya no le asusta pasar días sin comer y recorrer miles de kilómetros para filmar sus películas. Tampoco teme ejercer su libertad y más tarde asumir las consecuencias. El realizador de 40 años, uno de los exponentes más importantes de la cinematografía joven en Cuba, asegura "no tener jefes ni aceptar órdenes de ninguna institución''.

"No soy subordinado de nadie, sólo de mis ideas, de mi respeto por los demás y por mí mismo, y de mi amor por la vida'', declaró Moya en entrevista vía e-mail desde La Habana.

Sus dos primeras cintas de una trilogía inconclusa, Mañana y Ahora, se presentan el sábado, a las 7 p.m., y el domingo, a las 9:30 p.m., en el teatro Tower de la Calle Ocho como parte de la programación del festival de cine cubano La isla en peso, que patrocina el Miami-Dade College.

Es el único realizador residente en la isla que envió sus películas al festival. La otra película cubana programada, Los dioses rotos (2008), de Ernesto Daranas, fue adquirida por los organizadores a través de la distribuidora mexicana Altavista.

Para Moya, guionista, editor y productor de sus películas, además de autor de 11 poemarios y del libro de crítica de artes plásticas Suceden los espejos, 43 pintores cubanos, es un "privilegio'' que sus filmes se puedan ver en Miami, al igual que en la isla o en cualquier parte del mundo.

"Mis películas han sido pensadas, concebidas y realizadas pensando en el cubano que soy y en los cubanos. Si en Miami estas películas las están viendo cubanos, esto me hace feliz'', comentó el director, quien dice aceptar la colaboración de "gente de la calle, del mundo artístico y también del Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC)'' para realizar su obra.

Mañana (2006) es un filme de ficción sobre el egoísmo, interpretado por algunos de los rostros más frescos de la cinematografía de la isla --entre ellos la hija del trovador Silvio Rodríguez, Violeta Rodríguez--, y por experimentados actores como Mario Balmaseda y Coralita Veloz. Los protagonistas, un grupo de jóvenes que de alguna manera han heredado el comportamiento desprovisto de ética de sus padres, se pueden percibir como símbolos de una sociedad que miente consuetudinariamente hasta en las llamadas telefónicas.

"Quería hacer una película sobre ese mal humano: tremendo, absurdo, atroz y aniquilador de la autoestima personal'', expresó el director, que concuerda en que una de las derivaciones del egoísmo es la irresponsabilidad.

"El ser egoísta en su esclavitud miente. Es suicida... En esencia, homicida'', abundó Moya, echando luz a su vez sobre el suceso clave de su película, un accidente que divide a los personajes entre quienes socorren a los heridos y quienes huyen para evadir las consecuencias.

Ahora, que se filmó entre el 2007 y el 2008 con la ayuda de la asociación no lucrativa suiza, Instanttanné Prod, no se estrenó en Cuba hasta febrero de este año. El documental recoge testimonios de jóvenes cubanos que viven dentro de la isla o en Francia, España, Roma, Suiza, Alemania y Miami.

En Ahora el hijo de un disidente, la nieta de un miembro de la escolta de Fidel Castro que murió como un héroe, un músico o una estudiante, cuentan los motivos por los que salieron de Cuba o por los que están dispuestos a irse por todas las vías posibles. Pertenecen --según las declaraciones del director-- a lo que llama "generación de la Luna'', por coincidir su nacimiento con la llegada del hombre a la Luna, y son una muestra del paulatino éxodo de la juventud cubana al exterior.

Conviviendo con ellos, Moya confirmó lo que pensaba: "Los cubanos estamos unidos más allá de cualquier sistema sociopolítico imperante o vigente donde sea, que nuestra unidad es suprema porque somos muy diversos. Tenemos la riqueza inconmensurable de nuestras diferencias, ésa es nuestra fuerza como ‘cultura humana' ''.

El director afirma que todo lo que emprende lo hace desde la "trinchera del amor'', en el que caben todos.

Estar lejos de esa "isla infinita'' de la que habla emotivamente aunque suene ‘‘cursi'', le cuesta mucho. Por eso quizás no se regodea en hablar de las dificultades artísticas y materiales que implica hacer cine en Cuba.

"Nací y crecí pobre. Mi vida transcurre por debajo de los indicadores económicos con los que las Naciones Unidas parametran los niveles de pobreza. Ser pobre es estar en dificultades, yo no sé lo que es no tener dificultades. Desde esa perspectiva digo que tengo una cultura personal de mantenerme vivo y activo de una forma en la que mi prioridad número uno es unir y crear'', reconoció el artista, que actualmente filma un largometraje de no ficción sobre el grupo de rap Los Aldeanos.

"Tengo que dar fe de este bello acontecimiento de subversión del alma, de rebeldía génetica'', opinó de su misión con el grupo.

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