Cine

Paul Blart: Mall Cop 2, fallido viaje a las Vegas

Paul Blart no es un “policía falso”, como injustamente le llaman, es un guardia de seguridad muy valiente y cumplidor, con certificado. En la entrega original de 2009, que dirigía Steve Carr, se vio a Blart (Kevin James) tratando de proteger su centro comercial. Pero en esta secuela, a cargo de Andy Fickman y escrita por el propio James junto a Nick Bakay, el gordito vigilante se va de merecidas vacaciones a Las Vegas, al lujoso Wynn Resort, orgulloso de participar en una expo de guardias de seguridad junto a veteranos colegas.

Lo acompaña su hija adolescente, también pasadita de peso, Maya (Raini Rodríguez) –“somos grandes, somos Blart”, alardea el padre. Su otro orgullo es la patineta eléctrica en que se mueve, tan ligero y diestro como un atleta. Nunca olvida quién es, aún en Las Vegas, con shorts y camisa floreada.

Y aquí vemos a James, mucho mejor en el rol de actor que de guionista, encarnando al personaje, una mezcla de hombre íntegro y cargante, no solo en talla, también en carácter. “Odio a los policías”, él mismo reconoce. Y el pobre, además de padecer hipoglucemia, no sale de una complicación para entrar en otra: su hija coquetea con el botones del hotel (David Henrie –que viene de Disney Channel)-, planea irse lejos de papá, a la Universidad, y pronto es secuestrada por una banda de ladrones de obras de arte en el resort.

El superpoli volverá a sacar chispas de su carrito tras los malhechores y aquí los dejamos, con esta comedia muy ligera que pierde cada vez más peso mientras avanza. La trama y los diálogos parecen conspirar contra la risa, pero tampoco se pueden tomar en serio. El filme carece de interés, y solo quedan James y un grupo de buenos actores, y los exclusivos salones del hotel Wynn, que por primera vez se ven en la gran pantalla, dando la cara por este segundo intento muy fallido. • 

pilayuso@yahoo.com

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