Cine

Banderas: “El cine es la única manera de Pedro para comunicarse con el mundo”

Penélope Cruz , el director de cine Pedro Almodóvar, Antonio Banderas y Asier Etxeandia.
Penélope Cruz , el director de cine Pedro Almodóvar, Antonio Banderas y Asier Etxeandia. EFE

Antonio Banderas, que se convierte en el alter ego de Pedro Almodóvar en Dolor y gloria, está convencido de que la película más reciente del director español tiene “algo de psicoanálisis” porque contiene “una búsqueda muy profunda dentro de él”.

Almodóvar, considera Banderas, “ha tratado de comunicar cosas muy complicadas a través del cine, que es la única manera que utiliza Pedro para tratar con el mundo y consigo mismo. Él dice que es su película más autobiográfica, pero todas lo son o tienen algo de eso. Esta -afirma el actor en una entrevista- es aún más íntima”.

Porque es cierto que Dolor y gloria, dice Almodóvar, es su película más sincera y personal. De hecho, es casi su vida, contada desde un momento en que el director de cine al que interpreta -como no podía hacerlo mejor ningún otro actor- Antonio Banderas, se encuentra en crisis personal, física, emotiva y de recuerdos. Pero sólo casi.

“Esto no es un documental”, se ríe el director, ganador de un Óscar, quien asegura que muchas de las cosas de la película están ahí “para no decepcionar a los periodistas y a quienes” le ven reflejado.

“Empecé el guión pensando en mí mismo, pero de inmediato la regla de la ficción me llevó por otro camino -reconoce- que no es exactamente el de la realidad, lo cual no quiere decir que sean mentiras, pero no es literal: no soy lo que hace Antonio”

“Que hay muchas cosas de mi vida, sí, e íntimamente la película me representa, pero no he recorrido en la misma dirección los caminos por los que pasa Antonio”, explica.

La ficción alcanza a los jugueteos con la heroína del protagonista, aunque Almodóvar nunca la ha probado, dice. “Lo que sí quería que se viera es que la heroína estaba muy presente en los ochenta, que es cuando se forma el personaje, y yo también”.

La película reúne a base de flashbacks los momentos más determinantes de la existencia del realizador, con la presencia de su madre como puntal imprescindible, Penélope Cruz como madre de sus años de infancia, juventud y pueblo, y Julieta Serrano al final, hasta los días de su muerte.

“Yo conocí a su madre y era una maravilla de mujer que adoraba a su hijo”, confíesa Penélope Cruz, quien reconoce tener “una obsesión con él” desde la primera vez que le vio, y “esto va a más”, confiesa.

Serrano, sin embargo, afirma que “se dejó llevar”, que no sufrió presión alguna porque Almodovar le dio una sensación enorme de seguridad. “He vivido con mucha dulzura y gran cariño haberme reencontrado con él, ha sido muy gratificante”, dice la protagonista de Entre tinieblas (1983).

Banderas ha filmado ocho películas con Almodóvar, la primera a los 25 años, Matador (1986).

“Nos hemos llevado mejor que bien en el rodaje, mejor que en ninguna otra película, y no solo fui yo, todos los actores, el equipo. Terminamos una semana antes. Había algo en el ambiente muy positivo, muy bello; no de fiesta -precisa Banderas-, sino de emoción”.

Para Asier Etxeandía, Dolor y gloria es la primera.

“Encontré el placer de la sumisión”, explica. “Me decía ‘no des guerra, no des guerra’ -confiesa-, sobre todo porque quería estar a la altura. Yo represento lo que para él son los actores, Y fíjate el lugar que me da, lo importantes que somos para él”.

Nora Navas también es nueva “chica Almodóvar”, probablemente en la película en la que menos luce ese concepto porque es la “más masculina” del autor. Ella es Mercedes, otro compendio de personas imprescindibles alrededor de Salvador Mallo (Almodóvar): secretaria, amiga, confidente y un poco la madre que le falta.

“Pedro me dijo que ella sabía siempre dónde tiene que estar; ni invasiva ni ausente. Y es un hecho que soy ‘chica Almodóvar’”, presume la catalana, convertida en la cinta en rubia platino.

“Creo que hemos hecho una de las mejores películas de Pedro”, considera Banderas, al igual que Cruz. “Es la mejor, la mejor que podía haber hecho hoy”, opina Navas.

Y Almodóvar concreta: “No sé si es la mejor, desde luego, es clave en mi filmografía. Con el paso del tiempo se convertirá en una película esencial”.

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