Cine

The Babadook: esta vez el monstruo sí da miedo

Noah Wiseman en ‘The Babadook’, dirigido por Jennifer Kent.
Noah Wiseman en ‘The Babadook’, dirigido por Jennifer Kent. TNS

Babadook no es el monstruo de la laguna, ni aquel Drácula casi divertido, con Béla Lugosi de capa y colmillos ensangrentados que hoy parecería un disfrazado de Halloween. El fantasma infantil que da título a esta historia tal vez le congele la risa al más desaprensivo, porque está metido en un filme hecho con las armas más efectivas del horror.

Han pasado seis abriles desde la trágica muerte del padre de Sam, los mismos años que tiene el pequeño protagonista. El niño (Noah Wiseman) asegura ver un monstruo en la casa, y a su madre, la joven y viuda Amelia (Essie Davis), la tiene enloquecida y sin pegar un ojo con sus terribles alucinaciones y su incontrolable violencia.

El traumático objeto del terror es un personaje tan curioso como siniestro que habita en un libro infantil; tiene cuerpo de cartulina desplegable, rostro de animal con rasgos naif y un sombrero negro que le da un look oscuramente misterioso. Excelente punto de partida para una historia que engarza con los profundos laberintos de la imaginación de un niño. Pero la fantasía es realmente inquietante: el monstruo ha venido a matarlos. Y el verdadero peligro se instala dentro de ella, la madre, que acaba siendo poseída por el ente diabólico, y sin conjuro posible ni exorcista a quien llamar. El temor infantil se transforma en espanto de dos, brutal y sobrecogedor.

La debutante australiana Jennifer Kent ha logrado un balance brillante entre drama, suspense y horror. Sabe cómo mantenernos atrapados en este opresivo escenario y llenarnos de un pavor hipnótico, con un filme mayormente concentrado en una locación interior y dos personajes. La cinta explota el miedo psicológico, echa mano a la vieja artillería del género para crear esta ilusión: la casa oscura y vetusta con puertas que chirrían, tablones que crujen, sombras, ruidos espantosos y un monstruo de cartón que siembra el terror con su horrorosa voz desde las tinieblas: “Ba-ba-dook”.

No es fácil deshacerse de Babadook en este filme, que representa el dolor y la pérdida instalados muy dentro del ser. Pero la larga y siniestra pesadilla de esta madre y su hijo nos premia con un final sencillamente magistral. • 

  Comentarios