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Monica Bellucci, la profundidad del ‘glamour’

Monica Bellucci en una escena de ‘Ville-Marie’, largometraje del director canadiense Guy Édoin.
Monica Bellucci en una escena de ‘Ville-Marie’, largometraje del director canadiense Guy Édoin. el Nuevo Herald

El pasado martes 8 de marzo, después de hacer su aparición en la alfombra roja, la actriz y modelo italiana Monica Bellucci visitó el Olympia Theater con motivo del estreno de Ville-Marie (2015), largometraje de ficción del director canadiense Guy Édoin. Antes de la proyección de la cinta Édoin acompañó a la diva en el escenario para indagar sobre su participación en el filme y su larga trayectoria artística, como parte del Marquee Series, una iniciativa del 33 Festival Internacional de Cine de Miami.

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Ville-Marie, es un drama en el que se cruzan los destinos de varios personajes a partir de acontecimientos desafortunados. Bellucci interpreta allí el rol de Sophie Bernard, una actriz europea, que llega a la ciudad para filmar una película basada en su propia vida y reconciliarse con su hijo gay al que no ve desde hace algún tiempo. La relación entre ambos se torna difícil, puesto que ella se niega a revelar la verdadera identidad del padre de Thomas, encarnado por el joven actor quebequense Aliocha Schneider.

Sobre cómo llegó la actriz a protagonizar la cinta, explicó su director al público asistente: "Envié el guion un miércoles y el sábado su agente me llamó para decir: 'Mónica lo ha leído y le gusta, pero se pregunta ¿quién es Guy Édoin? ¿Ha hecho alguna película antes? ¿Puedo encontrarme con él?’”. Después de ver su filme Marécages, que fuera nominado como Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Venecia en el 2011, finalmente se encontraron en París.

"Édoin es un director muy joven, pero seguro. Me inspiró confianza, me sentí protegida. Él concibió algo hermoso, que además está muy bien escrito. Eso no sucede todo el tiempo, así que para mí fue un placer formar parte de esta idea", explicó Bellucci. "Viene de Quebec pero podría venir de Polonia, de Nueva York, para mí no cambia nada. Lo interesante es tener la oportunidad de trabajar con directores de experiencias y culturas tan diferentes como Sam Mendes, Emir Kusturica o el propio Édoin; de ellos aprendo no solo como actriz sino también como ser humano”, confesó con un brillo especial en los ojos.

Monica Bellucci (1968), considerada una de las mujeres más bellas del mundo, inició su carrera como modelo a los 18 años para pagar la universidad, hasta que llega a las pasarelas de Milán y forma parte de campañas publicitarias para diseñadores como Dolce & Gabbana. Luego toma clases de actuación y debuta en el cine en la década de 1990. Recordamos su desempeño en filmes como Bram Stoker's Dracula (1992) de Francis Ford Coppola, L'Appartement (1996), año en que obtuviera una nominación a los premios César y comenzara a salir con su co-estrella, el actor Vincent Cassel, quien después se convertiría en su esposo.

Hizo otras grandes películas como Malena (2000), uno de sus personajes míticos, bajo la dirección de Giuseppe Tornatore; encarnó a la Reina del Nilo en Asterix & Obelix: Mission Cleopatra (2001); Irreversible (2002) de Gaspar Noé, con escenas difíciles e inolvidables; interpretó el rol de Persephone en los filmes de ciencia ficción, The Matrix Reloaded y The Matrix Revolution (2003), junto al actor Keanu Reeves; fue María Magdalena en el drama bíblico The Passion of the Christ (2004), de Mel Gibson y más recientemente se convirtió en una de las chicas de la franquicia de James Bond, el Agente 007, en el filme Spectre (2015).

En casi toda su filmografía, que ya ronda casi los 70 títulos, Bellucci ha dejado una impronta como ícono sexual y diva fashion, una imagen asociada siempre al glamour, lo cual pudiera hacernos pensar en una carrera lineal y monótona; sin embargo, su presencia en pantalla siempre se agradece y la calidad de sus interpretaciones ha ido creciendo notablemente con el tiempo. De ahí que su entrega en Ville- Marie (2015), resulte tan profunda y conmovedora.

"Es un papel hermoso. Fue genial interpretar a una mujer que es atractiva y, al mismo tiempo, tiene la necesidad de mirar dentro de sí misma. Son tres personajes en uno, la actriz (mi alter ego), la mujer, y la madre, de modo que me identifiqué mucho con la historia desde el principio”. Hay escenas impactantes en la cinta, como aquella donde deja correr una lágrima después de cantarle a su hijo Can’t Help Falling in Love With You, una versión maternal del tema que popularizó Elvis Presley; y otro momento en el hospital cuando enfrenta al culpable del accidente de Thomas y descarga su furia sobre este en una reacción brutal, orgánica, exquisita, inesperada. A propósito de ese instante maravilloso, Édoin, compartió con el público: “Mónica bajó al infierno y sacó de allí toda la fuerza de esa escena”, que es -en mi opinión- lo mejor del filme. A lo que ella contestó “yo he conocido más el infierno en mi propia vida que en las películas. Regresar de esa experiencia me da la profundidad necesaria para asumir mis personajes”.

"Para mí, como actriz, queda mucho que hacer. Fue divertido, pero yo estaba asustada. Cuando estás delante de un papel así, hay un montón de trabajo. Si hubiera tenido esta posibilidad hace 15 años, no me hubiera acercado al personaje de la misma manera", reveló a la audiencia esta mujer encantadora, de rasgos finísimos como si se tratara de la Venus de Botticelli.

Ante la interrogante de cómo lidia Monica Bellucci con su madurez física y profesional, confiesa de manera simpática, a propósito de su participación en la cinta Spectre, “A los 51 años soy la actriz más vieja que ha intervenido en la serie de filmes de James Bond, pero en Francia le llamamos madeimoselle/señorita a las actrices toda su vida. Por eso decimos la señorita Jeanne Moreau o la señorita Judy Dench, y eso me gusta mucho porque significa que las actrices no son un físico, sino almas, y las almas nunca envejecen, en realidad pueden llegar a ser más y más jóvenes. Por eso creo que la edad no significa nada. Todo radica en la energía", concluyó.

La película, a medio camino entre la telenovela y el melodrama, con un marcado interés por el discurso metafílmico, pues abundan allí secuencias de lo que se conoce como “cine dentro del cine” y guiños argumentales al popular filme español Todo sobre mi madre (1999) de Pedro Almodóvar, constituye una acertada producción independiente.

Larga vida a esta actriz, que llegó hasta Miami para contagiarnos el dolor de su belleza. Ahí tenemos Ville-Marie para ver cómo sufre, canta, llora y ama al mismo tiempo, en su andar de tacones altos, bajo la lluvia, como diva de antaño cuyo glamour no pasa de moda.

rubens.riol98@gmail.com

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