Cine

Jorge Forero y la banalidad del mal en Colombia

Escena de la película "Violencia".
Escena de la película "Violencia". Miami

¿Qué se puede mostrar que ya no se haya hecho sobre la violencia en la realidad de Colombia? Su rostro humano cotidiano, puesto al desnudo en el primer largometraje del joven realizador Jorge Forero, presentado este domingo en Berlín.

“Violencia”, una coproducción de México y Colombia, participa en la Berlinale en la sección paralela Forum, reservada a las películas de factura vanguardista.

“Mi aporte fue arriesgarme a hacer una película sobre un tema tan debatido y tan difícil para Colombia, con una mirada diferente, proponiendo una narrativa fuera de la tradicional, buscando conectar la emotividad desde la cotidianidad, sin tomar partido ni juzgar a las personas que están en la guerra”, comentó el realizador de 34 años.

La película de 74 minutos es un tríptico con personajes interpretados por Rodrigo Vélez, Nelson Camayo y David Aldana, anónimos en el filme pero arquetípicos de las facetas más crudas de la realidad colombiana: narcotráfico, guerrilla, paramilitares, secuestros o ejecuciones.

“Son tres personas que viven en medio del conflicto armado colombiano, en diferentes situaciones, producto de la sociedad que tenemos”, explicó Forero. “Esta manera de vivir es la cotidiana, la usual, de la cual ya todos estamos acostumbrados sin importar qué tan dura sea. Ellos son arquetipos de miles de colombianos que han pasado por lo mismo con pasmosa naturalidad”.

Al comienzo, el espectador emerge de los ruidos primordiales de la selva para toparse con un cautivo cuya vida no es muy distinta a la de un perro encadenado. Los escasos momentos de soslayo a manos de sus captores no hacen sino poner de manifiesto el absurdo e insostenible calvario.

Con la eficacia expresiva de evitar la violencia frontal a la que recurrieron en la última década realizadores de México o Colombia a la hora de explorar temáticas similares, el resto de la película desarrolla en otras situaciones el contraste entre humanidad presente y ausente. Si sobrevive una tenue luz de esperanza en este inhumano --o demasiado humano-- universo queda a juicio del espectador.

“Creo que la esperanza está en cambiar cada uno de nosotros”, dijo el joven director. “De lograr validar al otro y no solo tolerarlo, sino respetarlo y entenderlo en sus diferencias. La esperanza está en reconciliarnos entre nosotros mismos, logrando pedir perdón de corazón y otorgándolo de la misma manera”.

La película se rodó en Colombia con escasos recursos y en dos etapas, entre enero y febrero y otra entre abril y mayo del 2014. “Nos rodeamos de un grupo de amigos y colaboradores y en 17 días hicimos una película, que fue mucho más cercano a un fin de semana con amigos. Mucha empatía, dedicación y sobre todo pasión y profesionalismo. Todos entregaron lo mejor de sí, por el amor a hacer, y eso permea la película”, asegura Forero.

Según el director, la idea del filme “nació cuando en una silla a las afueras de un bar, una noche, junto con mi productora y amiga Diana Bustamante, el dolor y la frustración de sentir cómo la violencia en la cotidianidad, desde el más pequeño gesto con el taxista hasta las masacres en el campo, nos es natural, fue tan fuerte que nos llevó a hacer algo al respecto desde lo que sabemos hacer: el cine”.

“Hay muchas películas que se han hecho sobre la violencia en Colombia”, admite Jorge Forero. “Ellas abrieron el camino para poder llegar a hacer una propuesta que fuera diferente buscando conectar al espectador más allá de lo explícito, de lo ya conocido, y de la avalancha de noticias diarias que nos han insensibilizado frente a las más grandes atrocidades que se siguen cometiendo”.

“Para mí, estar en Berlín significa agradecer y reconocer el trabajo de cada una de las personas que estuvieron trabajando en la película”, dijo. “Creo que los festivales de cine sirven para visibilizar las películas y para respaldar el trabajo hecho”.

Tras la Berlinale, Forero retomará sus proyectos junto a Diana Bustamante en la productora Burning Blue, que incluyen “La Tierra y La Sombra”, una película dirigida por César Acevedo sobre un campesino que regresa a su hogar tras años de ausencia.

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