Danza

Con gran éxito concluye el XXI Festival Internacional de Ballet de Miami

Isanusi García Rodríguez y su madre, Perla Rodríguez, en ‘Gracias’.
Isanusi García Rodríguez y su madre, Perla Rodríguez, en ‘Gracias’. el Nuevo Herald

La XXI edición del Festival Internacional de Ballet de Miami (IBFM) que dirige su fundador Pedro Pablo Peña asistido por un equipo de “trabajadores milagrosos” con el infatigable Eriberto Jiménez en la coordinación, Karen Eva Couty en mercadotecnia y Patricio Riquelme en relaciones públicas, concluyó de manera exitosa el pasado el fin de semana.

En esta ocasión los premios del festival fueron entregados, como ya es costumbre, a dos figuras de larga trayectoria. El Premio Una Vida por la Danza (creado en 1998) fue para el cubano Carlos Gacio, radicado en Europa desde 1967 y el Premio Crítica y Cultura del Ballet (creado en 2007) lo recibió la prolífica investigadora Patricia Aulestia, bailarina y coreógrafa ecuatoriana naturalizada mexicana.

El festival ofrece igualmente numerosas actividades colaterales y entre estas sobresale, desde 2008, el lanzamiento de libros de danza en el Miami Hispanic Cultural Arts Center que este año fueron tres: Visión 21/21, de Baltasar Santiago Martín, Apreciación y práctica en torno a la Escuela Cubana de Ballet, de María Cristina Álvarez (en la sesión más concurrida en la historia de IBFM) y ¿Por qué bailamos?, de Roger Salas.

La función de Danza Moderna y Contemporánea en el teatro Colony resultaría ser una de las mejores en los 21 años del evento con la participación del Ballet Nacional Chileno, la Compañía Dramo de Venezuela, el grupo local Dance Town y la gran sorpresa del festival: el Ballet Folkórico de Antioquía (Colombia) con Naciste vos, un montaje espectacular que combina con éxito danza-teatro, baile de salón y danza contemporánea.

Sin olvidar la fuerte impresión que dejó nuevamente Easton Blake Payne, de Dance Town, con un solo de su autoría titulado Uncertain.

El programa con jóvenes en el teatro Lehman del Miami Dade College nos permitió apreciar talentos muy prometedores aún en proceso de formación como Alexandra Hoffman, Avery Jarrard, Jolie Rose Lombardo, Rachel Leon y el excepcional Brady Farrar.

La Gala de Estrellas del sábado en el Miami-Dade County Auditorium abrió con un acto de entrega artística inusual.

La gran bailarina cubana de danza moderna Perla Rodríguez regresó a escena para acompañar a su hijo Isanusi García Rodríguez en su retorno a los escenarios tras un problema de salud que puso en peligro su vida y juntos hipnotizaron a los espectadores con Gracias (coreografía del propio Isanusi), acompañados por el piano exquisito de Daniel Daroca.

Otras actuaciones masculinas sobresalientes en las Galas fueron las del italiano Alessandro Staiano en Diana y Acteón (el descubrimiento de esta XXI edición), el cubano Gian Carlo Pérez en Le Corsaire del sábado, el mexicano Argenis Montalvo en Cascanueces y el argentino Lucas Erni en Le Corsaire del domingo.

Entre las intérpretes femeninas se destacaron las cubanas Esthesys Menéndez, Mayrel Martínez, Laura Massague y Masiel Alonso, todas en compañías diferentes. Esta última, con el Cuban Classical Ballet of Miami.

Dos parejas ya conocidas reverdecieron laureles: la chilena Natalia Berrios y el colombiano José Manuel Ghiso en Carmen y Marizé Fumero con Arionel Vargas en El lago de los cisnes. Por su parte, Staiano y Anna Chiara Amirante se establecieron como los nuevos favoritos de Miami con Black Stone.

Siempre hay ejecutantes que cumplen a cabalidad con la tarea asignada (como es el caso de los jóvenes representantes de la Bucharest National Opera), pero muy pocas veces es evidente la presencia de una dirección artística sólida como la que proyectaron en esta ocasión los bailarines provenientes de España.

Los de Uniqart sobresalieron el sábado con Marching Thoughts a cargo de Iker Murillo y Vitali Safronkine y el domingo con Dans Le Même Souffle, que bailó Murillo junto a Marsha Rodríguez. Los de la Compañía Nacional de Danza, embelesaron a los espectadores ambas noches con el Scarlatti de María Muñoz y Álvaro Madrigal (ovacionado igualmente en el solo El Cisne).

Así las cosas, IBFM continúa su trayectoria afirmándose como un evento cultural de amplia aceptación popular mas allá de la aparición de versiones coreográficas desafortunadas y los tropiezos de algunos ejecutantes.

Al final, el público premia con entusiasmo el logro de las funciones como un todo y sale del teatro dispuesto a regresar el año próximo.

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