Danza

Grandes momentos del Festival de Flamenco de Miami en su décima edición

‘Impetu’s’ por el Ballet Flamenco Jesús Carmona en el Arsht Center’en Estrellas del Flamenco.
‘Impetu’s’ por el Ballet Flamenco Jesús Carmona en el Arsht Center’en Estrellas del Flamenco. para The Miami Herald

Hablar de flamenco contemporáneo es hablar de dos cosas diferentes. Es hablar de lo que está ocurriendo en este momento (todo lo de hoy es contemporáneo por razones obvias) y de lo que pertenece a hoy, pero que anuncia el mañana por su carácter nuevo e innovador.

Ambas cosas estuvieron presentes en el Festival de Flamenco de Miami que se presentó el fin de semana pasado en la sala de conciertos del Arsht Center.

Un ejemplo magnífico de lo primero fue la elegante Gala Estrellas del Flamenco que se presentó jueves y viernes, bajo la experta dirección artística de Manuel Liñán e incluyó a la legendaria bailaora gitana Juana Amaya, al prodigioso Jesús Carmona, a la innovadora Patricia Guerrero, la sofisticada Olga Pericet y la espléndida cantante Rocío Márquez.

El flamenco contemporáneo como tendencia es con frecuencia cuestionado por su condición de ejercicio de búsqueda que en ocasiones resulta impenetrable para el público en general, pero las funciones de Pisadas el sábado e Ímpetu’s el domingo (a cargo de la Compañía de Pericet y del Ballet Flamenco de Carmona, repectivamente) consiguieron interesar, conmover y levantar de sus asientos a los espectadores.

No hay que olvidar, por supuesto, que algunos de los participantes en esta edición son artistas ya conocidos por el público miamense: Manuel Liñán participó en el festival en el 2008 como coreógrafo y en el 2010 como intérprete, Olga Pericet se presentó en la Gala del 2012, Patricia Guerrero estuvo en el festival del 2013 con Ballet Flamenco de Andalucía y Jesús Carmona fue el gran descubrimiento del evento en 2014.

Definitivamente, crear un público es uno de los objetivos de la continuidad y eso lo ha logrado con creces el Festival de Flamenco de Miami.

Utilizar talento de calidad indiscutida e innegable y montajes premiados o que ya han probado su eficacia comunicativa en otros escenarios garantiza un nivel de calidad que elude la crítica, pero no impide reseñar el acontecimiento.

Así las cosas, la Gala (una de las mas conseguidas entre las propuestas creadas especialmente para el festival) tuvo dos grandes momentos: la caña de Jesús Carmona y la soleá de Juana Amaya.

El estilo pletórico de Amaya es enérgico, melodramático y con frecuencia over the top. El resultado es un llamado irresistible a la acción que hace que el público abandone sus asientos y se acerque al escenario poseído por la necesidad imperiosa de rendirle adoración a la artista.

El carismático Carmona, ovacionado en la Gala y vitoreado en la función de cierre, es mucho más que un ejecutante virtuoso. Es un intérprete que seduce y mantiene en vilo a los espectadores cada vez que aparece en escena y deja un vacío sobrecogedor cuando se marcha.

La búsqueda de una gestualidad siempre elocuente, su sentido del fraseo y su habilidad para conseguir cierres estatuarios de inefable belleza impregnan su obra como coreógrafo en Ímpetu’s, una puesta en escena grave y elegante que lo presenta como un director artístico muy prometedor.

Por su parte, el Pisadas de Pericet es una lectura abiertamente idiosincrática del universo femenino donde ella explora situaciones, ritos y ceremonias para armar una hermosísima puesta escena de ritmo casi detenido e imágenes hipnóticas organizada en seis secciones y un epílogo. En este contexto, el segmento titulado La fiera en el monte, creado junto con Juan Carlos Lérida, es una joya.

Esta es una reseña de danza pero es imposible dejar de mencionar las guitarras de Daniel Jurado y Victor Márquez El Tomate, la percusión de Paco Vega y las voces de la imponente Herminia Borja, Miguel Lavi y Jonathan Reyes en la Gala; las guitarras de Paco Iglesias y Márquez (otra vez), las voces de Borja, Lavi y Miguel Ortega y las palmas de Tacha González en Pisadas y al vocalista Juan José Amador, los guitarristas Oscar Lago y Jurado (nuevamente), el regreso de Paco Vega en la percusión y la exquisita intimidad del violín de Thomas Potirón en Ímpetu’s.

Todos ellos colaboraron para que esta edición pueda ser recordada como un verdadero hito en la historia del Festival de Flamenco de Miami.

Siga a Orlando Taquechel en Twitter: @ortaquechel20.

  Comentarios