Danza

El regreso arrollador de Sara Baras

José Serrano en ‘Voces, suite flamenca’, en el Adrienne Arsht Center.
José Serrano en ‘Voces, suite flamenca’, en el Adrienne Arsht Center. el Nuevo Herald

Sara Baras y su compañía regresaron por tercera vez al sur de la Florida para abrir por todo lo alto el Festival de Flamenco Miami 2015 (en realidad, ellos fueron todo el evento este año) con su puesta en escena más reciente, Voces, suite flamenca.

Las funciones, a teatro lleno, tuvieron lugar la semana pasada, de jueves a sábado, en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center.

Baras es experta en el manejo de los emblemas de comunicación propios del flamenco. Sabe cómo proyectar todas y cada una de las emociones que definen el baile flamenco y verla interactuar con los músicos que la acompañan es casi tan emocionante como seguir su zapateado.

Pero Baras es también una entertainer extraordinaria que busca –y encuentra– como agradar y complacer a un público que disfruta de las sutilezas de su trabajo como directora artística, coreógrafa e intérprete, pero que reclama su virtuosismo como ejecutante.

Es su virtuosismo lo que la hace una favorita del público, pero es su talento para transformarse ella misma en espectáculo lo que la hace una presencia escénica trascendente.

Las expresiones parecen espontáneas y, sin embargo, cuando uno ha tenido la oportunidad de ver varios de sus programas conciertos es posible reconocer que son el resultado de un hábil proceso de selección con detalles perfectamente concebidos y ubicados para conectar con los espectadores y trasmitir el mensaje.

Todas las grandes figuras del mundo del espectáculo comparten este tipo de logro. No es que la propuesta carezca de honestidad. Es, simplemente, que el oficio y la experiencia cuentan. Es también el reconocimiento del arte como entretenimiento. Es, sobre todo, la necesidad de conseguir la eficacia comunicativa.

Definitivamente, Baras sabe cautivar a los espectadores y hacerlos presenciar la función al borde de sus asientos hasta el momento de levantarse a aplaudir.

Voces es un espectáculo con dirección y coreografía de Baras, concebido como una celebración en honor de algunos artistas importantes del arte flamenco: Paco de Lucía (guitarrista), Camarón de la Isla (cantaor), Antonio Gades (bailarín), Enrique Morente (cantaor), Moraíto (guitarrista) y Carmen Amaya (bailarina).

A lo largo de la noche se escuchan fragmentos de testimonios grabados en las voces de ellos, menos Amaya.

El espectáculo abre con sillas y mesas dispersas en un escenario poco iluminado. En el centro, en el piso, hay un farol encendido. Al fondo hay seis paneles con las retratos de las “voces” a las que rinde homenaje el montaje.

Sus retratos presiden la actuación. Solo en dos ocasiones se dan la vuelta para transformarse en espejos. El montaje dura unos 90 minutos, no tiene intermedio y está dividido en 11 secciones.

Voces no es un trabajo perfecto: los testimonios grabados raramente se entienden, el formato de concierto comienza a agotarse después de la primera media hora y los números del cuerpo de baile (Las Carmenes, Tientos) se sienten algo vacilantes.

Pero Voces es el mejor trabajo presentado por Baras en el sur de la Florida. Mucho más conseguido que las dos versiones de Sueños que trajo en 1999 y en el 2005.

El nivel de excelencia de todo el elenco, las luces exquisitas de Oscar Gómez de los Reyes, los cambios de vestuario de Baras (“se cambia señores, se cambia”, diría Josephine Baker) y la autoridad imponente de sus solos (Bulería de Chabo, Taranta, Farruca) son elementos definitorios de la grata impresión que produce este montaje.

A lo que hay que agregar una recta final con aire de victoria arrolladora (la “soleá” de José Serrano, la “soleá por bulerías” de la propia Baras y la “bulería” del cierre, con todos en escena) que consolida a Voces: suite flamenca como una experiencia absolutamente memorable. • 

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