Danza

Ballet Memphis en función única

Kendall G. Britt y Crystal Brothers del Ballet Memphis se presentaron el sábado en South Miami-Dade Cultural Arts Center.
Kendall G. Britt y Crystal Brothers del Ballet Memphis se presentaron el sábado en South Miami-Dade Cultural Arts Center. Especial/el Nuevo Herald

Un libro best seller de una autora Premio Pulitzer, el fauno de Nijinsky y las canciones de Roy Orbison, fueron punto de partida o fuente de inspiración para las tres obras coreográficas que integraron el programa presentado por Ballet Memphis en la función que ofrecieron el sábado en el South Miami-Dade Cultural Arts Center (SMDCAC) de Cutler Bay.

El Ballet Memphis fue fundado en 1986 por Dorothy Gunther Pugh, su directora artística, y visitó el sur de la Florida como parte del proyecto Culture Shock Miami.

Este es un grupo que gira con frecuencia y que es reconocido como una compañía de ballet comprometida a crear y poner en marcha iniciativas relevantes como la serie River Project. Esta se ocupa de la danza que refleja el movimiento del río Mississippi y de la cual se deriva Devil’s Fruit, una de las obras presentadas.

La única función del grupo en SMDCAC abrió con Party of the Year (Victoria Avenue, CA 12 / 25 / 70), una obra de Matthew Neenan, que está inspirada en el libro The Warmth of Other Suns, de Isabel Wilkerson.

El libro narra la historia de la “Gran Migración”, una época entre 1910 y 1970, cuando más de seis millones de afroamericanos se mudaron del sur rural a otras partes de Estados Unidos.

Wilkerson concentra su libro en solo tres de ellos: una mujer de las plantaciones de algodón de Mississippi, un recogedor de naranjas del centro de la Florida y un aspirante a médico de Louisiana.

Party of the Year es una obra de grupo para nueve bailarines (todos magníficos) que puede dar la impresión de ser solo un ejercicio sobre tipos diferentes de música (pop, blues, rock, jazz) con dos canciones de Navidad y una figura femenina como protagonista.

Pero Party of the Year se descubre como una obra de lectura sobrecogedora cuando sabemos que el Buon Natale de Nat King Cole y el Silver Bells de Charles Hammer hacen referencia en realidad al momento absolutamente frustrante cuando al final del año el terrateniente blanco manipulaba los números para demostrar que la deuda anual por renta y suministros era casi equivalente al valor de la cosecha.

Después del primer intermedio se presentó Devil’s Fruit, de Julia Adam.

Adam explora la flora y fauna de los hongos que crecen a lo largo del río considerando tres aspectos: el científico (utilizando proyecciones), el de la mitología pagana (apropiándose del erotismo del fauno) y el alucinógeno (armando escenas bucólicas con sombrillas enormes).

Devil’s Fruit es un trabajo sofisticado y elegante que por momentos tiene el aliento de una secuencia de sueño concebida para un musical conceptual.

Tras el segundo intermedio, el programa llegaría a su final con el breve In Dreams, de Trey McIntyre.

La pieza, como indica su título, tiene también una cierta cualidad de sueño, pero ahora son las canciones de Roy Orbinson las que sugieren un mundo bien diferente.

La acción parece tener lugar en una especie de club honky tonk, donde tres parejas vestidas de negro bailan seis de las canciones más conocidas del autor de Crying, angustia existencial incluida.

In Dreams es una obra entretenida que no intenta ilustrar las letras y se concentra en evocar sensaciones y emociones con las que el espectador puede identificarse fácilmente.

En resumen, estos fueron tres trabajos llenos de atractivo y una muestra excelente de la manera de hacer del Ballet Memphis. • 

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