Danza

Galas del XIX Festival Internacional de Ballet de Miami

Sophie Benoit and Guido Sarno, del Czech National Ballet bailan el ‘pas de deux’ de ‘Esmeralda’ , en Etoiles Grand Classical Gala en Miami-Dade County Auditorium.
Sophie Benoit and Guido Sarno, del Czech National Ballet bailan el ‘pas de deux’ de ‘Esmeralda’ , en Etoiles Grand Classical Gala en Miami-Dade County Auditorium. el Nuevo Herald

El XIX Festival Internacional de Ballet de Miami, que presenta el Miami Hispanic Ballet, bajo la dirección artística de Pedro Pablo Peña y Eriberto Jiménez, finalizó el domingo con una espléndida Gala de clausura de estrellas en el teatro Fillmore at Jackie Gleason de Miami Beach.

Dos días antes, el evento había ofrecido una elegante Gala clásica de estrellas en el Miami-Dade County Auditorium.

Varios de los artistas participaron en ambas funciones. Solo obras del repertorio de la danza académica fueron incluidas en el programa del viernes. La función del domingo combinó ballet con trabajos de danza moderna o contemporánea.

El programa artístico del viernes abrió con el pianista Isaac Rodríguez interpretando una hermosa composición creada especialmente para la develación del cartel del festival, acompañando a la sensible Liset Santander, bailarina del Cuban Classical Ballet de Miami, en un solo con coreografía de Yandy Néstor Pérez.

A continuación, los atractivos Sophie Benoit y Guido Sarno (del Czech National Ballet) bailaron Esmeralda Pas de Deux; Yaima Méndez del Cuban Classical Ballet of Miami interpretó con esmero la “danza rusa” de El lago de los cisnes, y Rebecca King (también del Czech National Ballet) y Patric Palkens del Salzburg Ballet (Austria), bailaron el pas de deux del ballet El Corsario.

La primera parte del programa continuó con Llamas de París, que ejecutaron Gretel Batista (del Dance Alive National Ballet, USA) junto a Ihosvany Rodríguez (ahora con el Ballet San Jose) y cerró con el estupendo Cisne negro de Irina Sapozhnikova y Joseph Phillips, ambos del State Primorsky Opera and Ballet Theater (Rusia).

Después del intermedio se presentaron el pas de deux del segundo acto del ballet Giselle, a cargo de los inspirados Nao Sakuma y Jamie Bond, del Birmingham Royal Ballet (Inglaterra) y el Pas D’esclave del ballet El Corsario con la fenomenal Paulina Guraieb acompañada por Rodrigo Ortega Sánchez, ambos de la Compañía Nacional de Danza (México).

Santander regresó a escena para interpretar La muerte del cisne, Mónica Gómez y Jorge Oscar Sánchez (también del Cuban Classical Ballet of Miami) bailaron Diana y Acteón y la función cerró con el Don Quijote, de Yasmin Lomondo y Gustavo Carvalho, de la Companhia Brasileira de Ballet.

En el programa del domingo King y Palken repitieron El Corsario, Yaima regresó con la Danza rusa y Santander con su hermoso y bien recibido Muerte del cisne. Mónica y Jorge Oscar regresaron con Diana y Acteón e Irina y Joseph repitieron Cisne negro para cerrar el evento por todo lo alto.

Como el público del Gleason es esencialmente diferente al del Miami-Dade County Auditorium las repeticiones se sintieron justificadas tanto como la inclusión en esta última Gala del provocativo Siesta del fauno, que ya habían presentado Octavio de la Roza y Camilla Colella la semana anterior en el teatro Colony.

Entre los artistas que presentaron una segunda pieza de repertorio se destacaron Benoit y Sarno con un refinado Raymonda, los brasileños Lomondo y Carvalho con el conmovedor Entre Nós y los exquisitos Sakuma y Bond en el luminoso Concerto.

Mención aparte merece el formidable y ovacionado Llamas de París de los mexicanos Paulina Guraieb y Rodrigo Ortega Sánchez, ambos excelentes. Ellos fueron la revelación de este año y Guraieb queda en la historia del evento como una de las bailarinas invitadas más completas que haya visitado Miami en mucho tiempo.

Guraieb es una mujer muy bella y una ejecutante tan desenvuelta y segura que parece infalible. Ella es además una intérprete capaz de proyectar placidez en medio de la más exigente combinación de movimientos y una artista que dibuja con cariño la trayectoria de cada secuencia virtuosa hasta convertirla en un despliegue de naturalidad alucinante.

Así las cosas, puede afirmarse que el Festival Internacional de Ballet de Miami clausuró su edición número XIX con dos programas llenos de momentos sobresalientes. • 

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