Danza

La realidad reflejada en el espejo de Abel Berenguer

Abel Berenguer, Britney Tokumoto e Ivonne Batanero en “Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parecen”.
Abel Berenguer, Britney Tokumoto e Ivonne Batanero en “Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parecen”.

El estreno mundial de Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece el fin de semana pasado en el Miami-Dade County Auditorium queda en la historia como un éxito más de la serie Out in the Tropics de FUNDArte y un triunfo personal para su equipo creador bajo la dirección de Abel Berenguer y Sandra Ramy.

Ambos se ocuparon también de la coreografía y Berenguer fue uno de los intérpretes junto a las exquisitas bailarinas Ivonne Batanero y Britney Tokumoto. Guido Gali, astuto diseñador triple threat, se ocupó de la elegante solución escenográfica (en apariencias, apenas un dibujo geométrico de líneas blancas sobre piso y fondo de color negro), el vestuario –discreto, funcional- y el espléndido trabajo de iluminación.

Por su parte, Randy Valdes creó un elocuente video que es proyectado al inicio y donde vemos los pies cansados de los bailarines compartiendo una palangana de agua caliente. Definitivamente, un recurso que sirve para dejarnos saber el estado físico en que se encuentran los intérpretes al comenzar la acción.

Berenguer y Ramy mencionaron en todas las entrevistas anteriores a la noche de estreno que una clave para entender Los objetos en el espejo... eran los maratones de baile de los años 20 y 30 del siglo pasado, competencias en las que las parejas bailaban sin parar durante cientos de horas compitiendo por un premio.

Es una lástima que no aparezca esa referencia en las notas al programa porque es algo que facilita y enriquece notablemente la apreciación de este ejercicio coreográfico metafórico y persuasivo que propone una lectura nada benévola del mundo de la danza en Miami, inspirada en principio por la realidad reflejada en el espejo del propio Berenguer.

Berenguer (que vive en Miami) y Ramy (que vive en La Habana), parecen reducir a la llamada Capital Latina de los Estados Unidos -gracias a los inmigrantes que la habitan, Berenguer entre ellos- al nivel de un salón de baile donde se participa hasta el agotamiento en un maratón cuyo premio no es otra cosa que sobrevivir a la espera de una oportunidad para hacer danza.

Que la vida es un maratón de resistencia todos lo sabemos y suena a perogrullada. Pero la vida es también “una tómbola” (nos diría divertida la irrepetible Martha Strada) y el hecho que Berenguer y Ramy hayan podido hacer y estrenar en Miami Los objetos en el espejo… sugiere que siempre existe la posibilidad de un happy end.

El problema es que la danza contemporánea todavía mantiene una relación complicada con los finales felices. Tal vez porque el arte contemporáneo –danza incluida- está interesado en traducir la cultura actual y los acontecimientos que tienen lugar en la aldea global en la que hoy vivimos apuntan con frecuencia hacia finales poco satisfactorios.

Probablemente también en La Habana, que se encuentra “…más cerca de lo que parece” y donde Los objetos en el espejo… se va a presentar el 5, 6 y 7 de julio en la ya famosa Fábrica de Arte Cubano, en La Habana, considerada desde su fundación en 2014 como un importante laboratorio de creación interdisciplinaria y donde Ramy es la especialista responsable para la danza.

En la historia de la danza contemporánea habanera, la propuesta creativa de la coreógrafa Marianela Boán en la década de 1990 popularizó el término “danza contaminada”. Boán fue la directora fundadora de DanzAbierta (1988-2003), compañía a la que pertenecieron Berenguer (como bailarín) y Gali (como su sucesor en la dirección del grupo).

El interés por la llamada “contaminación” de la danza con otras manifestaciones del arte se extendió desde entonces a toda la praxis escénica de la isla incluyendo al Grupo de Teatro Persona fundado en 2013 por Ramy.

Lo anterior nos podría llevar a calificar a Los objetos en el espejo… simplemente como un buen ejemplo de “danza contaminada” –que tal vez lo sea- pero la obra de Berenguer y Ramy es un logro artístico que trasciende cualquier nomenclatura.

Regresando al asunto de los maratones de baile, los participantes -que bailaban en parejas- debían permanecer en movimiento 45 minutos cada hora, durante todo el día. El baile a menudo era apenas una cuestión de evitar desplomarse.

En ese contexto, la fatiga llevaba a los participantes a un estado muy parecido a un coma que, sin embargo, les ofrecía algo de alivio ante el dolor. A veces sufrían alucinaciones y se ponían histéricos. Para evitarlo, se recurría a rituales como hablar con un compañero imaginario, sonreír al vacío o manipular objetos inexistentes.

Los mejores momentos de Los objetos en el espejo… ilustran esas situaciones: el inicio donde vemos a los tres intérpretes recentrando una y otra vez el peso del cuerpo, Berenguer alzando a Tokumoto para evitar que se desplome, la lastimera escaramuza de Berenguer y Tokumoto intentando ejecutar los “ganchos” y “sacadas” propios del tango argentino y la expresión comatosa en el rostro de Berenguer.

Mención aparte merece la sensación inefable de autenticidad que produce una Ivonne Batanero inolvidable, aparición inquietante sonriendo al vacío y presencia emblemática construyendo ante nuestros ojos un aterrador ataque de histeria con insólito ímpetu histriónico.

Sobresale igualmente la excelente selección de la música. Las escenas están definidas por las canciones, procedentes la mayor parte del álbum en vivo “Gee, Baby, Ain’t I Good To You” (1967) de Jimmy Rushing All Stars, junto al “Who’s Sorry Now” de Connie Francis y el “St. James Infirmary” de Pérez Prado.

Si bien Los objetos en el espejo… no es un espectáculo en el que en realidad se baile, es evidente que ha sido coreografiado con una clara intención dancística apoyando cada gesto y movimiento.

Casi al final, los personajes se agrupan al fondo, son delimitados por un área rectangular en el piso y parecen avanzar hacia el público (o quizás regresan a la pista después de los 15 minutos permitidos como descanso). Un instante después se ubican en las tres áreas individuales que ocuparon al inicio. Se apaga la sala y al regresar la iluminación los intérpretes son premiados con un cálido aplauso.

En resumen, Los objetos en el espejo… es un hito artístico para todos aquellos involucrados en su realización, una importante reflexión sobre la resiliencia cuya honestidad desafiante es arropada por una puesta en escena de factura impecable y una invitación ineludible a prestarle atención a lo que vemos reflejado en nuestro espejo.

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