Danza

Tres tipos de danza percusiva en un solo espectáculo

El grupo de danza canadiense StepCrew se presentó en el South Miami-Dade Cultural Arts Center (SMDCAC).
El grupo de danza canadiense StepCrew se presentó en el South Miami-Dade Cultural Arts Center (SMDCAC). Fate Photography/SMDCAC

Culture Shock Miami presentó el fin de semana pasado en el South Miami-Dade Cultural Arts Center (SMDCAC) al grupo canadiense StepCrew, en un programa que reúne tres estilos de formas rítmicas de baile, también identificadas como danzas percusivas: el tap, la stepdance irlandesa y el Ottawa Valley (OV) stepdance.

Este es un programa concierto en formato de revista y con un cierto aliento didáctico que Jon Pilatzke, animador del espectáculo, definió en una de sus primeras intervenciones como “celta” de corazón.

StepCrew utiliza cinco bailarines virtuosos: Jon y Nathan Pilatzke, también violinistas extraordinarios, representan el estilo Ottawa Valley y la entusiasta Cara Butler ilustra la stepdance irlandesa. Julie Fitzgerald (igualmente brillante tocando el violín) y Allison Toffan proveen los ejemplos de danza tap.

Todos ellos son artistas de amplia y reconocida trayectoria.

Curiosamente, no hay el nombre de un coreógrafo en el programa de mano, por lo que debemos asumir que cada ejecutante es también el creador de las propuestas coreográficas que interpreta.

Los bailarines estuvieron acompañados por cinco músicos igualmente experimentados: Rob Becker (bajo), Nate Douglas (guitarra), Jason Roach (teclado), Shane Cook (violín) y Angelo “Crisco” Miceli (percusión).

Este montaje en dos partes es, sobre todo, una oportunidad para familiarizarse con cada estilo por separado y verlos interactuar en conjunto.

El tap ha sido ampliamente popularizado por el cine musical como una expresión artística esencialmente norteamericana, y los éxitos mundiales de Riverdance y Lord of the Dance han servido para ubicar la stepdance irlandesa en la escena internacional.

Riverdance comenzó en 1994, como un acto intermedio de siete minutos en el Festival de Eurovisión, un concurso realizado anualmente entre los países europeos miembros activos de la Unión Europea de Radiodifusión. Esta primera actuación contó con los campeones de baile irlandés Jean Butler y Michael Flatley. Jean Butler aparece como “consultante” en los créditos de StepCrew.

Por lo general, la danza irlandesa mantiene los brazos firmemente colocados a los costados del cuerpo e incluye percusión rítmica con los pies similar a la del tap, pero el trabajo de las piernas se muestra concentrado por debajo de la rodilla. El baile de Cara Butler es un buen ejemplo.

Finalmente, el OV es una danza regional que se caracteriza por su altísimo nivel de energía y por la utilización extrema de piernas, pies y tobillos.

OV es también una manera de hacer danza que sobresale por conseguir que los bailarines se proyecten como hilarantes muñecos de goma inmersos en una experiencia dionisíaca desenfrenada. Los hermanos Pilatzke son exponentes alucinantes del estilo.

Asi las cosas, StepCrew se las arregla para conseguir la atención del público ilustrando las características de cada estilo, manipulando con desenfado las habilidades de los artistas participantes y utilizando una buena dosis de humor.

Pero junto con sus logros, hay que reseñar que esta es una propuesta escénica que nunca se consolida o culmina como uno quisiera. Hay momentos individuales muy conseguidos, pero el resultado final carece de unidad.

En este sentido, se siente algo gratuito el ejercicio de enternecedora nostalgia colectiva en el que los artistas invitan al público a bailar un vals, la sala se ilumina y muchos de los presentes hacen el intento entre los asientos.

Y sin embargo, sus dos mayores problemas son en realidad la inclusión de una cantante que en tres ocasiones interrumpe la progresión de la acción y una segunda parte que se prolonga innecesariamente. El número que los cinco bailarines ejecutan sentados era el cierre perfecto para el espectáculo.

De todas formas, el nivel de todos los participantes, las buenas intenciones y la sinceridad de la propuesta hacen de StepCrew un trabajo artístico que

se agradece. • 

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