Alicia Civita

Carmen Villalobos y la primera pareja gay protagonista de telenovela se pelean por el trono de Betty

Univision y Telemundo estrenan este martes a las 9 p.m. nuevos proyectos importantes. Ambos con personajes que conocimos en otras series exitosas. También ambos producidos en América Latina y con mensajes positivos a favor de la inclusión social y la equidad de género. Ahí se acaban las similitudes y es que las diferencias son abismales.

Univisión hace historia con El corazón nunca se equivoca, la primera producción en español con protagonistas gay. Se trata de la pareja de Aristóteles y Cuauhtémoc, mejor conocida en las redes con la etiqueta de #Aristemo, encarnada por los jóvenes de 16 años Emilio Osorio y Joaquín Baldoni.

La producción, un spin-off de Mi marido tiene familia, cuenta la vida de los chicos mudados de su ciudad en el interior de México y viviendo juntos como pareja en la capital y comenzando la universidad. Enfrentarán más prejuicios y más aceptación de los demás. También vivirán las típicas experiencias de una pareja joven que empieza a hacer una vida en común.

“Es lo que más atrae del proyecto”, nos dijo Osorio, quien es hijo de la artista cubana Niurka Marcos y el productor Juan Osorio. “Enseñamos la relación de ellos sin morbo. El morbo ayuda a que la gente nos venga a ver, pero después se quedan porque somos un ejemplo de respeto y amor”.

En Telemundo se viene una nueva temporada de la saga que comenzó con Sin senos no hay paraíso en el 2008. Los personajes más longevos, Carmen Villalobos, Fabián Ríos y Gregorio Pernía, asistieron a la premiere en Miami de la serie que este año lleva el nombre de El final del paraíso. Solo faltó Catherine Siachoque, quien estaba de vacaciones en Grecia.

Siguiendo con su tradición de historias complicadas y de mucha acción, esta temporada se centra en Catalina Santana la grande (Villalobos), quien es ahora detective de la DEA y debe acabar con “El cartel de las Babys”, de la que forma parte su propia hija menor. Además de ver al personaje que a los 15 se prostituyó para conseguir dinero para operarse los senos, convertida en una heroína, también se explorará su relación con su madre (Siachoque). Claro, no faltarán personajes en la cárcel, guerras entre narcos, disparos y muertes. Hasta una muerta resucitada hay.

Ambas producciones prometen y son una muestra de la evolución que está dando nuestra televisión en español, en la búsqueda de historias que devuelvan a la señal abierta la audiencia que prefiere a las plataformas de streaming.

Betty en New York le había dado una ventaja a Telemundo. Su capítulo final superó los 1.7 millones de telespectadores, acercándose a los 2 millones que logró la semana pasada La reina del sur 2. Ojalá que entre las dos cadenas consigan mantener a esos casi tres millones de televidentes conectados a las nuevas opciones. A las 10 p.m. no lo han logrado.

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