Alicia Civita

‘El juego de las llaves’, la serie que tiene a Maite Perroni y a Sebastián Zurita enseñando de todo

Maite Perroni y Sebastián Zurita, dos de los actores más reconocidos de las telenovelas mexicanas, han dado un giro de 180 grados en sus carreras con su participación en la serie El juego de las llaves, la más sexy de la televisión en español, que se puede ver en Estados Unidos a través del servicio de streaming de Pantaya.

Zurita y Perroni encarnan a dos ex compañeros de secundaria que se encuentran por casualidad en un aeropuerto y organizan una cena de cuatro parejas. Allí surge la idea de participar en El juego de las llaves, en el que los hombres meten sus llaveros en un tazón y la mujer que lo agarra se va a pasar la noche con él.

“Fue un desafío importante hacerlo”, nos dijo Perroni, cuya última telenovela fue Papá a toda madre, una comedia familiar que protagonizó con Sebastián Rulli. “No lo pensé demasiado. Para mí es importante en estos momentos en los que se están discutiendo las relaciones pansexuales, plurisexuales etc, que tuviésemos un espacio en el que reflejarlo”.

Zurita afirmó que se identificó con su personaje de Sergio, porque “yo también tengo una chava que me gustaba en la prepa (secundaria) y con la que nunca logré tener nada, es más, me la ganaron varias veces”. Y es que Adriana, el personaje de Perroni, es el amor no conquistado de Sergio.

En El juego de las llaves también actúan Marimar Vega y Horacio Panchieri, quienes hacen de una pareja en la serie y terminaron siéndolo en la vida real; Fabiola Campomanes y Hugo Catalán, un matrimonio agobiado por sus muy inquietos hijos; Humberto Busco, quien hace del marido del personaje de Perroni, y Ela Velden, la novia del personaje de Zurita, quien además es la novia de su hermano Emiliano Zurita. Es decir, hay enredos de parejas en la ficción y en la realidad.

Lo único que podemos decir en contra de El juego de las llaves, es que es demasiado corta. La primera entrega consiste en cinco capítulos de 26 minutos. Aun cuando el guión se cae en algunos momentos, el tema es provocativo, la acción rápida y tiene suficiente carne (metafóricamente y visualmente hablando) como para mantener la atención del espectador y dejándolo con ganas de más, en todo sentido. Vale la pena verla en pareja.

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