Olga Connor

Bicentenario de Gertrudis Gómez de Avellaneda, poeta universal

Nunca olvidaré unos comentarios sobre la poeta y dramaturga Gertrudis Gómez de Avellaneda, conocida como “Tula”, que hizo mi profesora de Español en el tercer año de secundaria del Instituto de La Víbora en La Habana, la doctora Mercedes Pereira.

Pereira era una maestra carismática y nos inspiró escandalosamente al leernos cartas románticas de Gómez de Avellaneda, preguntándose por qué se las habría escrito a un individuo que tan poco las merecía. Se estaba refiriendo a Ignacio de Cepeda, un misógino, quien fue su amante desde 1839 hasta 1854. Las cartas fueron publicadas por la viuda de Cepeda, después que él falleció.

Esto era ya una introducción a la vida escandalosa, y nada normal para la época, de la famosa escritora del siglo XIX cuya nacionalidad –¿cubana o española?– se han disputado por años los críticos españoles y los cubanos. Este es precisamente un año apropiado de nuevo para el debate sobre su personalidad como escritora, y sus logros, al conmemorarse el bicentenario de su nacimiento.

Escuchando el lunes de la semana pasada a la crítica Mariela A. Gutiérrez, profesora de la Universidad de Waterloo, Ontario, Canadá, que dictó la conferencia titulada ‘ Sab’ de la Avellaneda, o morir por amor es vivir, me hizo recordar aquellas clases de la doctora Pereira. En este caso, sus comentarios fueron dirigidos hacia la inesperada confesión antiesclavista que mostró Tula al escribir su novela Sab, una actitud que no se avenía ni con su clase social ni con su entorno en España.

Esta ha sido una de las primeras sesiones para recordar a la ilustre representante de las letras cubanas, quien escribió la mayoría de sus obras en la Península. Fue organizada por la Asociación Nacional de Educadores Cubano Americanos (NACAE), que dirige María Acosta, en la Casa Bacardí, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS), de la Universidad de Miami. La presentación de Gutiérrez estuvo a cargo de la profesora emérita de Español de Barry University Ellen Lismore Leeder.

“No es hasta la primera década de 1980 que la crítica comienza a preocuparse con ahínco de la obra narrativa de la escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, hasta entonces opacada por la fama de su poesía”, comenzó diciendo Gutiérrez. “Por otra parte, la temática ‘negrista’, ni en la obra de la Avellaneda ni en la de otros escritores del género, no se ha estudiado nunca seriamente bajo las banderas de la ‘intención épica’ ”.

“La intención épica” a la que se refirió Gutiérrez ha sido definida por el crítico marxista y teórico del género de la novela realista George Lukács como la correspondiente a ciertos escritores, como León Tolstoy, que aspiran a una vida basada en la comunidad de sentimientos y anhelos entre gentes que se alejan de la mezquindad que rige algunas acciones sociales, como las de los prejuicios, por ejemplo. En este caso, la novela Sab es de intención épica antiesclavista, dijo Gutiérrez, y fue escrita probablemente cuando aun estaba en Cuba, antes de su partida a los 22 años en 1836. Su publicación creó una controversia en la isla en 1841, y las autoridades cubanas confiscaron los primeros ejemplares que llegaron a Santiago de Cuba, y los reembarcaron a España, por contener doctrinas subversivas. En España tampoco circuló libremente, incluso fue retenida por los propios parientes de la autora.

La crítica literaria encasilló erróneamente la novela Sab dentro de la temática indigenista. Pero Sab es la primera novela antiesclavista, 11 años antes de La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe, afirmó Gutiérrez.

“Gómez de Avellaneda y el narrador en Sab son una misma persona, y es bien sabido que la trama tiene bases autobiográficas. Avellaneda sabe perfectamente de lo que está hablando; su narrador sólo expresa a través de la ficción la vivencia camagüeyana de la niñez y juventud de la autora”, explicó Gutiérrez. “Ella pertenecía a un grupo privilegiado de blancos criollos, hijos o descendientes de españoles, que vivían de la explotación de los recursos de la isla. Su padre era un noble español emparentado con la Corona. Sin embargo, la escritora se rebelaba contra su grupo”.

El poeta y ensayista Orlando Rodríguez Sardiñas, “Rossardi”, anunció al final la distinción que le hará a Gómez de Avellaneda la Real Academia Española de fines de marzo a principios de abril, con un simposio sobre esta poeta, quien no fue aceptada por la RAE en 1863 cuando ella lo solicitó, simplemente por ser mujer. Rossardi instó a los presentes a preparar un viaje a Madrid para esas fechas y participar del simposio.

También se hacen preparativos en Cuba, bajo la dirección del escritor Antón Arrufat, quien encabeza la comisión a cargo de los actos conmemorativos, entre ellos un coloquio en la Feria del Libro de La Habana del 13 de febrero al 9 de marzo. Allí se concentrarán en las diferentes lecturas que se han hecho de la novela Sab. Este es indudablemente el tema más apasionante ahora de la obra de esta autora, atrevidamente avanzada en lo político, para su época, y en sus aventuras amorosas, considerando sobre todo su condición de mujer. • 

Ver y oír la conferencia completa en: http://www. clickeventonline. com/ event/ cultura/ 140106- Bicentenario deGertrudisGomez deAvellaneda.htm

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