Olga Connor

El modelo soviético 'vivito y coleando' en Cuba

El nuevo gobernante cubano Miguel Díaz-Canel (izq) junto a Raul Castro en la Asamblea Nacional el 19 de abril del 2018.
El nuevo gobernante cubano Miguel Díaz-Canel (izq) junto a Raul Castro en la Asamblea Nacional el 19 de abril del 2018. AP

Leí en las redes sociales muchos comentarios sobre las recientes elecciones en Cuba para escoger al Presidente de la Nación. Escojo uno representativo de la escritora y profesora Mabel Cuesta en su página de Facebook: “Yo, es que llevo meses abismada. No paran las sorpresas. ‘Raúl Castro encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación’, dice el presidente electo, Miguel Díaz-Canel”.

Pero algunos se preguntan, ¿es que podrá Díaz-Canel deshacerse de esas declaraciones, podrá al fin jugar el papel de un Gorbachov que desearía todo el mundo, para hacer la transición del comunismo a la República en Cuba?

“No es fácil”, como dicen los cubanos, que sucedan esos milagros en la islita. Mi profesor Fernando Portuondo del Prado, autor del libro Historia de Cuba, nos enseñó que nos fijáramos en la historia para comprender el presente y no errar en el futuro.

Ser presidente en Cuba sin el apellido Castro no ha llevado a nadie a mandar, desde 1959. En un principio fue Manuel Urrutia Lleó, tras el triunfo revolucionario, como presidente provisional el mismo 1ro. de enero de 1959. Fue sustituido por Osvaldo Dorticós Torrado, el 17 de Julio de ese mismo año, porque Fidel le montó una maraña pública. Urrutia se exilió, mientras que Dorticós se quedó en la isla y acabó por suicidarse años más tarde.

En Cuba ha gobernado siempre un monstruo de dos cabezas, como si fuera un mito antiguo, pero con el apellido Castro. Fidel, el “héroe”, y Raúl, el administrador pragmático.

Como advierte el artículo “Adiós, hermanos Castro; hola, Partido Comunista” de Javier Corrales y James Loxton, del 27 de febrero de 2018, en “The New York Times”, Raúl Castro “Seguirá siendo el Primer Secretario del Partido Comunista Cubano [PCC] y el jefe no oficial del ejército, las dos instituciones más importantes del país”.

Revisando la historia de nuevo: ¿Qué modelo siguió la Revolución Cubana hasta ahora, sino la de la Unión Soviética y sus satélites? Era el único modelo totalitario que permanecía en pie, ya que Hitler y el Partido Nazi habían sido eliminados, Mussolini y los fascistas también. Y China no llegaba al nivel de Rusia, ya que la Guerra Fría era entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. USA vs. USSR.

En 1959, cuando los Castro llegaron al poder, estaba al mando de la Unión Soviética, como Primer Secretario, nada menos que Nikita Jruschov. A ese puesto le dio sustancia y poder Josef Stalin en 1922, como Secretario General, recibiendo críticas del propio Vladimir Lenin, que lo acusó de manipular y maniobrar para hacerse dueño del poder. En el 52 se redujo ese poder para Stalin, pero Jruschov lo reinstituyó el 14 de septiembre de 1953, cuando ocupó ese cargo. Pero cuidado, porque en 1957 fue casi sustituido por el grupo de Georgi Malenkov, quien se daba cuenta de que los poderes del Secretario eran casi ilimitados. En 1964, Nikita fue destituido y subió a la palestra como líder Leonid Bréznev.

De modo que lo que hay que preguntarse es quién ocupará el cargo de Primer Secretario y líder del PCC en Cuba y del ejército cuando Raúl Castro se retire de esa posición, si es que ocurre. ¿Será Díaz–Canel, o será Alejandro Castro Espín, el hijo, o Raúl Rodríguez Castro, el nieto, o su yerno el general Alberto Rodríguez López Callejas? Porque en la URSS se disputaban los cargos entre políticos, pero en Cuba tiene mucho que ver el asunto familiar, por lo menos para Raúl, que ya vemos que a Fidel no le importaron sus propios hijos, y mucho menos los cubanos.

Sin embargo, sabemos que Raúl se preocupa por su familia: es muy buen padre, tío y abuelo. Y hasta buen suegro. Típico de los capos, como en la serie fílmica de El padrino. Y eso, ¿lo redimirá? ¿Absolverá la historia a los Castro?

El modelo de la democracia cubana es votar dentro del PCC, para seguir el dicho de Fidel Castro: “dentro de la Revolución todo fuera de la Revolución nada”, que declaró en junio de 1961 frente a un grupo de escritores e intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional. Era el modelo establecido en la Unión Soviética. Y fue el que siguieron.

Votar en Cuba no sirve, se vota por la gente puesta a dedo por el partido único. No es una elección, es una confirmación. Lo único que nos queda es la esperanza de que una gran confabulación cambie el orden de los sucesos históricos. Que se destruya el modelo que inventaron los comunistas de la URSS. Y que se reinvente Cuba de nuevo, mejor que capitalista, mejor que comunista, mejor que cualquier utopía. Que sea finalmente un modelo de vida cívica “con todos y para el bien de todos”.



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