Olga Connor

La mujer no es igual aún en la Constitución de Estados Unidos

Activistas protestan a favor de la ratificación del Equal Rights Amendment (ERA), una enmienda que garantizaría la igualdad de género en la Constitución de EEUU, el 6 de febrero en Richmond, Virginia.
Activistas protestan a favor de la ratificación del Equal Rights Amendment (ERA), una enmienda que garantizaría la igualdad de género en la Constitución de EEUU, el 6 de febrero en Richmond, Virginia. The Washington Post

¿Sabe el lector o lectora que todavía en este año 2019 no tenemos una ley de igualdad de derechos para ambos sexos bajo la ley?

Me refiero a la propuesta enmienda a la Constitución titulada Equal Rights Amendment (ERA), presentada por la representante Martha Griffiths con la House Joint Resolution No. 208, en 1971. Esta fue aprobada por el Congreso y el Senado de Estados Unidos abrumadoramente, y firmada por el Presidente Richard Nixon en 1972, pero no ha sido ratificada aún por suficientes estados para ser aprobada como Ley de la Nación.

La propuesta fue enviada a todos los 50 estados aquel año 1972, pero no obtuvo un 75 por ciento de aprobación, solo 35 asintieron en un periodo de prórroga de cinco años. Recientemente dos estados más se unieron: Nevada en 2017 e Illinois en 2018.

Ahora solo falta un estado para llegar al cómputo total y sería histórico que fuera Florida. Pero albricias. Hay una propuesta de proyecto de ley para la ratificación de ERA en Tallahassee. Es bicameral y bipartidista, y lo ha hecho la líder del partido de la minoría en el Senado, la senadora demócrata Audrey Gibson, con el proyecto de ley SCR 266; y por la Cámara Baja, Dotie Joseph, representante demócrata por North Miami, con el proyecto HCR 209.

Nos comunicamos por correo con la senadora Gibson, quien aseguró que múltiples senadores han co-firmado como presentadores del proyecto SCR 266. Pero, ¿cuánta esperanza tiene en que la resolución de ratificar el ERA sea aprobada?

“Yo confío en que los miembros de la Cámara y el Senado de la Florida la aprueben”, me escribe Gibson, “que comprendan que aunque hemos ganado batallas significativas por la igualdad de derechos, también esas ganancias pueden ser suprimidas, ya sea revertidas por una decisión o por una ley. Esa es la razón por la que necesitamos la garantía de igualdad de derechos [para ambos sexos] en nuestra Constitución. Es la única forma en que podemos asegurarnos de que sean permanentes”.

¿Cuándo será considerado el proyecto por el Senado? “Desafortunadamente, aunque he solicitado que el proyecto de ley sea colocado en la agenda, no es decisión nuestra, sino de los jefes de los comités, y es a la discreción suya cuándo se discutirá el proyecto de ley SCR 266”, concluye la Senadora.

Todo esto se remonta a una historia que yo viví en gran medida, porque fui feminista de los 70. La gran mentora de la mujer en Estados Unidos por aquella época fue Betty Friedan, activista política, y autora de The Feminine Mystique, y que en 1966 fundó la National Organization of Women (NOW) y luego propuso el ERA o Equal Rights Ammendment for Women.

Estos fueron los mismos años en que precisamente luchamos las estudiantes y profesoras de todas las universidades a fines de los 60 y principios de los 70 para que les dieran posiciones de catedráticas y ejecutivas como jefas de departamentos, decanas y presidentas. Nuestro feminismo, que tuvo un congreso titulado Women in the Academic Community (1971), tuvo resultados, ya que poco a poco se fueron logrando avances en cada una de las universidades, y tuvimos la primera presidenta de un ivy league college, aunque no sucedió hasta 1994, en la Universidad de Pennsylvania, Judith Rodin. Sin embargo, no podemos conseguir aún tener a una presidenta en Estados Unidos, aunque ha habido opciones en ambos partidos.

Si los hombres no aprueban la igualdad de derechos como ley, esto no va a suceder nunca. El movimiento #MeToo es un resultado del rechazo de los hombres a tener a las mujeres en situaciones de igualdad o de superioridad en las empresas y en las artes. No es cuestión de deseos sexuales, es cuestión de que estamos retando el poder milenario del género masculino. Las mujeres lo sabemos, los hombres, al parecer, no se dan cuenta. Creen que es parte del juego entre los sexos.

Hay que reconocer lo que dijo a principios de marzo en Madrid el ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, que la igualdad “no es un problema de mujeres que piden sus derechos, sino de hombres que se comprometen con ellos, y hasta que no cambie nuestro esquema mental y asumamos que eso es una exigencia de ciudadanía plena, esa batalla no se va a ganar”.

Es por eso que debemos sonar la alarma y acudir a nuestros representantes y senadores en la Florida y pedir que nos hagan caso, que hagan el esfuerzo de concluir con esta larga lucha de tantos años y se rectifique esta injusticia social y legal.

Son los hombres mayormente los que deben luchar por el apoyo al ERA en Florida y en la nación. Son nuestros padres, hijos, hermanos, nietos, sobrinos y amigos. Somos todos de la misma familia humana.

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