Olga Connor

Toda España está que arde

Un grupo de niños se refresca en las fuentes del parque Madrid Rio de la capital española, el miércoles 26 de junio de 2019.
Un grupo de niños se refresca en las fuentes del parque Madrid Rio de la capital española, el miércoles 26 de junio de 2019. AP

Desde la Noche de San Juan en que ardieron las hogueras por toda la playa de Riazor y de Ordaz en A Coruña —y hasta se quemó una gran bruja de papel frente al mar—, hasta el jueves 4 de julio en que escribo, la mayor parte de España y otros países de Europa han experimentado las consecuencias del cambio climático con una ola de calor que alcanzó los 113 grados Farenheit.

Cuando llegué el 1 de julio a la estación de trenes de Chamartín, en Madrid, desde A Coruña, donde había un buen fresco, la percepción del cambio de temperatura fue impresionante. Pero no solo hay calor inimaginable en Madrid, también arden grandes extensiones de terreno en diferentes regiones, lo mismo que vemos suceder a menudo en California.

Y por eso, han comenzado a protestar los ambientalistas y están que arden, ya que el alcalde José Luis Martínez-Almeida, ha determinado que por tres meses dejarán pasar autos que usan gasolina o diesel al centro de Madrid sin imponerles multas, cosa que estaban haciendo desde febrero.

También arden las disputas en el gobierno entre el presidente del gobierno en funciones Pedro Sánchez, del PSOE, y el aspirante a tener un ministerio Pablo Iglesias, de Unidas Podemos, que no se ponen de acuerdo, y públicamente discuten lo que está dispuesto a conceder cada uno de ellos. El problema para Sánchez, que quiere que se proceda a su investidura a fines de julio como presidente legítimo, es que tiene la mayoría de asientos en el Congreso de Diputados, pero no los suficientes, solo 123.

Y necesita una coalición para gobernar, según Irene Montero, la portavoz de Unidas Podemos, que habló el jueves con la prensa en Radiotelevisión Española, Canal Uno. Montero declaró que lo que Sánchez plantea es una “investidura fallida”, porque no ha negociado con su agrupación, por lo que augura que habrá elecciones de nuevo en noviembre.

Aún muchos de los que antes estaban con Iglesias y su partido muestran ya una decepción con sus exigencias, porque no parece tener una estrategia política certera hacia el futuro, quiere el poder y lo quiere ahora, y solo tiene 35 escaños. Los consejeros de Sánchez deben de haberle advertido que el que perderá será Iglesias, por haberse mostrado tan ambicioso y querer forzar al que ganó casi cuatro veces más escaños que él. No se han olvidado tampoco de que en algún tiempo criticó a los que vivían en urbanizaciones selectas, que había que vivir en Vallecas para estar cerca del pueblo, y luego se fue a comprar un chalet de 2,800 pies cuadrados en Galapagar, sitio de los poderosos que él había criticado. No es cuestión de si tienen o no el dinero para pagarlo él y su mujer, es cuestión de lo que prometió. Y ahora se le olvidó.

Mientras tanto, Sánchez aseguró el 1 de julio que escribiría una carta a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para fijar la fecha de la investidura. “España no tiene tiempo que perder y necesita un Gobierno cuanto antes”, dijo, asegurando en Bruselas que no hay crisis en el gobierno español. Felicitó a Ursula Von Der Leyen como presidenta de la Comisión Europea, primera vez que una mujer la preside. También propuso a una mujer, Christine Lagarde, para dirigir el Banco Central Europeo, dos hitos históricos feministas. Pero el único español ha sido Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores en funciones, que ha sido elegido como alto representante de la Unión Europea. A Pedro Sánchez se le veía muy bien en las pantallas, pero no tuvo resultados apetecibles en cargos importantes en la UE.

Luego está la ardiente cuestión catalana con su líder Carles Puidgemont, que aún reclama su derecho a ser eurodiputado. Si Sánchez logra ser investido como presidente a fines de julio, lo que le espera fundamentalmente es resolver el problema de Cataluña, que es una de las razones por las que no acepta las condiciones que da Podemos para la coalición. Porque los dirigentes socialistas dicen que no puede haber disensiones en cuanto a Cataluña.

Puigdemont envió un mensaje desafiante a la Unión Europea por la falta de apoyo político a su propuesta, y su imposibilidad y la de Toni Comín y Oriol Junqueras de tomar posesión como eurodiputados en Estrasburgo. Esta Unión Europea no nos interesa, dijo, “No es nuestra Europa”. Típico de este insurrecto.

Quizás cuando se bajen las temperaturas ambientales se bajarán también los humos de los políticos, se normalizará la situación del gobierno en España, sin las ambiciones desmedidas, y los catalanes se habrán dado cuenta de que en Europa tampoco quieren que sean independientes.

Correo: olconnor@bellsouth.net.

  Comentarios