Olga Connor

Cuatro joyas para niños y adultos de Antonio Orlando Rodríguez

Antonio Orlando Rodríguez en la presentación de varios de sus libros dedicados a los niños en Books & Books en Coral Gables.
Antonio Orlando Rodríguez en la presentación de varios de sus libros dedicados a los niños en Books & Books en Coral Gables. MIAMI HERALD

Antonio Orlando Rodríguez, conocido también como Tony Orlando, se nos apareció esa noche en la librería Books & Books con cuatro libros publicados de un tirón, o “de un solo golpe”, como dijo él, “por puro azar”.

Todos son para niños. Pero él se incluyó en ese grupo de lectores. “Todos tenemos un remanente de la infancia y es saludable”. Y también a nosotros los espectadores, porque el evento era: Una noche para niños mayores de edad. Fue hace unas semanas y en colaboración con la Fundación Cuatrogatos y The Center @ Miami Dade College. Y tuvo el privilegio de contar con la primerísima actriz y fundadora del Teatro Prometeo del MDC Teresa María Rojas como lectora y comentarista. Ella allí fue todo un lujo, no solo por su calidad de lectura sino por todo lo que elucubró sobre lo leído, que ensalzó lo que ya Orlando había bellamente elaborado.

“Muchas personas se niegan a decirle adiós a la infancia y conservan dentro de sí lo mejor de esa etapa de la vida. Se trata de los ‘niños mayores de edad’ ”, escribió el autor. “No te dejes engañar si algunos hasta peinan canas: ellos continúan disfrutando de la imaginación, la poesía y el humor con la misma pasión de cuando eran chicos”.

El autor recordó a Antoine de Saint-Exupéry, cuando dijo que todos los seres humanos venimos del mismo país, el país de los niños. Cuentos y poemas de los libros Los helados invisibles y otras rarezas (Ediciones SM, México), El rock de la momia y otros versos diversos (Santillana, USA), Conoce a José Martí (Santillana, USA) y Abuelita Milagro (Panamericana Editorial, Colombia) fueron leídos esa noche tan especial.

Las lecturas comenzaron con el libro Abuelita Milagro, que recoge y recrea personajes del folclor cubano. Y uno de ellos es “Cachumbambé,/ La vieja Inés,/ que fuma tabaco/ y toma café”, que pesaba 400 libras e incongruentemente le gustaba mucho el cachumbambé. Bueno, esta historia yo me la sabía con el último verso como “no toma café”. Porque es extraño que alguien fumara tabacos y no tomara café al mismo tiempo. Pero la idea de Orlando en estos cuentos es abundarlos en metáforas jugosas que perduren en la memoria de los niños, como el de la gran adivinanza “Lo que existe una vez en un minuto, dos en un momento y nunca en un segundo…”, en el cuento Duelo de adivinanzas.

Este libro de cuentos escrito en la juventud del autor, que ganó en Cuba el Premio Nacional 26 de Julio en la Categoría Infantil es tan gozoso, tan fresco, tan lleno de alusiones, como el de la adivinanza de ese mismo cuento, que responde que lo que más quiere un hombre es “la libertad”. Teresa María no desperdició tampoco su tiempo e imitaba a todos los personajes y rezongaba o aspiraba, o hacía como un gato cuando era necesario.

Abuelita Milagro es un primor de edición con las ilustraciones panamericanas de Catalina Acelas Santander, residente de Barcelona, España, que lo hace un libro de lujo, con portada en bajorrelieve, un éxito 40 años después de haberse escrito y premiado el libro.

Alfaguara, la misma editorial que galardonó a Antonio Orlando Rodríguez en el 2008 con su novela para adultos, Chiquita, le ha publicado otro libro que se presentó esa noche, El rock de la momia. Es de poemas roqueros con gran humor, y Teresa María y Tony Orlando leyeron algunos, como El rock de la mano asesina, La escoba esdrújula y El rock del cementerio que son verdaderamente histriónicos. Son también adaptaciones de fórmulas poéticas muy antiguas, como el zéjel, el ovillejo, las coplas de pie quebrado a las que dio el contenido de las películas y libros de Frankenstein, la Momia y Drácula, de tiempos más modernos.

Todo eso le dio pie a Yolanda Reyes para editarlo, porque el rimar va muy bien con el gusto de los niños, y el misterio de estos personajes también, que además son muy cómicos. La segunda parte es la de Versos diversos, que también son rimados para delicia del lector. Y uno de los que más me gusta es Calamidades en que se dice después de muchos versos cómicos: “Lo más terrible para un país/ es que su gente se tenga que ir./ Lo más terrible para mí / hubiera sido no encontrarte a ti”.

Para la serie Personajes del mundo hispánico, de Santillana, Isabel Mendoza le pidió a Tony Orlando que escribiera sobre la niñez de José Martí, y él hizo una semblanza muy enternecedora y discreta a la vez, que encarece la amistad como un gran valor desde los primeros años del prócer cubano, al encontrarse con Fermín Valdés Domínguez, su amigo de toda la vida. Con unas ilustraciones de Pablo de Bella superlativamente dignas y preciosas, el libro es una joyita.

Finalmente, presentó Los helados invisibles y otras rarezas, con ilustraciones de Cecilia Varela, en Ediciones SM de México, que se podrían calificar como versos ultrasencillos de significado hondo y relevante, a veces punzante. Como el poema Tuyo, que habla de la posesión total del ser amado. O el poema Iceberg: “Hielo / tímido”. O Escritor: “Domador/ de / palabras”. • 

olconnor@bellsouth.net

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