Olga Connor

Celebran el centenario de Platero y yo

Maribel Barrios y Leandro Peraza actúan en Mi Platero.
Maribel Barrios y Leandro Peraza actúan en Mi Platero. el Nuevo Herald

Varios actos se han llevado a cabo en las últimas semanas conmemorando la publicación de Platero y yo, la obra cumbre del Premio Nóbel de Literatura Juan Ramón Jiménez, que cumple 100 años, y ha sido dentro de la literatura española, junto al Quijote, la obra más vendida y traducida en el mundo. Este ha sido designado el Año Platero 1914-2014.

El miércoles pasado, una de esas celebraciones tuvo lugar en el marco de la XXXI Feria Internacional del Libro de Miami, en el Koubek Center del Miami Dade College. Una parte de la serie de presentaciones, todas las noches de esa semana, fue en homenaje a grandes literatos fallecidos, como Gastón Baquero, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Octavio Paz.

El presidente de la Fundación Zenobia y Juan Ramón Jiménez, Antonio Fernández Almanza, vino expresamente a este acto desde Moguer, Huelva, España, con una conferencia sobre La vida, trabajo y legado de Juan Ramón Jiménez y ‘Platero y yo’. También participaron los escritores Daisy Valls y Carlos Pintado, quienes presentaron visiones muy personales de este libro. En el caso de Valls, un soliloquio del poeta contestándole a Platero, y en el de Pintado, reflexiones sobre pasajes de Platero y yo. Al final se exhibió un video de la casa museo de Juan Ramón en Moguer, titulado La mirada de Platero.

Visión desde Moguer

Antonio Fernández Almanza comenzó hablando de la vida de Juan Ramón Jiménez en Coral Gables donde escribió sus famosos poemas de Romances de Coral Gables, pero también dijo que había escrito parte de su poema Espacio, y otros. Almanza visitó los lugares de este barrio donde el poeta vivió por varios años, dando clases magistrales en la Universidad de Miami. Pero se quejaba de que siempre tenían que tomar taxis debido a la falta de buenas comunicaciones. Y varias veces se mudaron de sitio, en alguna ocasión por la radio de los vecinos cubanos, porque Juan Ramón no resistía el ruido. También mencionó los jardines de almendros, adelfas y pinos que le entusiasmaban tanto porque le recordaban a su Moguer natal.

En su Diario de un poeta recién casado fue redactando las épocas como diario de un poeta con el mar. El Mar del exilio recae en los años alrededor de 1937 en adelante en que vivió en Nueva York y en Cuba, en cuyo país la pasaron muy mal por falta de dinero. También residió en Maryland, donde dio clases en su universidad y en Puerto Rico, donde falleció en 1958.

Hay una Casa Museo de Zenobia y Juan Ramón en Moguer, pero solo existen documentos hasta 1936, porque en Madrid le habían allanado el piso en el edificio en que vivía y se perdieron fotos y cuadros importantes.

Platero y yo está inscrito en la literatura juvenil, pero no fue escrito para niños, comentó el conferencista: “Fueron los niños los que se inscribieron allí”. En Puerto Rico, hay una sala con el nombre de ambos: Zenobia y Juan Ramón, en la que se encuentran allí 172,000 documentos del poeta.

Mi Platero

El viernes 31 de octubre se celebró en el Centro Cultural Español de Miami una conmemoración también sobre Los cien años de ‘Platero y yo’ por Juan Ramón Jiménez, presentada por Sergio Andricaín y presidida por Francisco Tardío, director del CCEM.

Se pudo admirar un trabajo teatral en progreso coproducido por la Fundación Cuatrogatos y el Artefacto Cultural Project que finalmente se vino a representar el viernes pasado en el teatro Prometeo del Miami Dade College, durante la Feria del Libro. Titulada Mi Platero fue escrita a cuatro manos por Antonio Orlando Rodríguez y Eddy Díaz Souza. La ilustración del afiche fue obra del artista cubano Reinaldo Alfonso. Antes se presentó un panel de dos expertos en literatura: Joaquín Badajoz y Emma Artiles.

La obra está basada en el teatro de objetos que tienen que ver, entre otras cosas, con todos los viajes que realizó el poeta y su esposa Zenobia durante toda su vida, relatadas en el diario que ella escribió. Maribel Barrios y Leandro Peraza fueron los actores que representaron con una energía cautivadora las escenas en que los objetos se convierten en otros tantos personajes.

Un recorrido por los avatares de Platero y yo y su autor lo hizo con mucha maña Badajoz, quien afirmó que este libro es nuestro El principito. “Cuesta pensar en otra obra infantil iberoamericana que haya tenido un impacto mayor”. Pero toda la existencia turbulenta de Juan Ramón, y sus constantes recaídas emocionales, fue superada por la imagen del poeta junto a su apoyo y musa durante casi medio siglo, Zenobia Camprubí –de los Camprubí dueños de La Prensa, uno de los primeros diarios hispanos de New York”.

Por su parte, la intervención de Artiles estuvo más personalizada y comenzó recordando el día en que descubrió Platero y yo: “Por los campos donde crecí circulaba en los años 1960 una destartalada biblioteca móvil… un día… no recuerdo mi edad de entonces, mi madre me quitó de las manos el libro que apenas había abierto: ‘Ese no lo puedes leer sola…’, me dijo. El libro comenzaba: ‘Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos’ ”.• 

olconnor@bellsouth.net olconnor@bellsouth.net

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