Olga Connor

Reencuentro con poetas cubanos homónimos

El profesor y poeta Roberto Lima en la biblioteca de su casa en State College, Pennsylvania.
El profesor y poeta Roberto Lima en la biblioteca de su casa en State College, Pennsylvania. Roberto Lima

Al profesor y poeta Roberto Lima lo conocí hace mucho tiempo, como académicos que fuimos en Pennsylvania. Ya él es profesor emérito de la Pennsylvania State University, pero se ha quedado residiendo en State College. Al periodista Roberto Cazorla, que reside en Madrid, lo he encontrado en el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, y por sus extraordinarios poemarios. Ambos poetas de un mismo nombre son de origen cubano.

Desde Pennsylvania y Perú

No es por su apellido, pero Roberto Lima se nos fue a la capital del Perú a estudiar el arte y la arqueología de ese país, y a escribir los poemas de sus libros más recientes. El resultado en inglés es The Rites of Stone (The Orlando Press, 2010), con la ayuda de una Beca Fullbright, y en español, Por caminos errantes, en los que incluye poemas inspirados por sus viajes. La distinción del Fullbright se ha unido a otras, como la de Comendador de la Orden de la Reina Isabel de España; miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y Enxebre Orden da Vieira, una agrupación gallega.

“He publicado muchos poemas sueltos en español en España y en Hispanoamérica, que se reúnen en ese libro Por caminos errantes. Y en Lima estuve casi un año”, nos contó el poeta. “Me interesa mucho la arqueología, y de ahí sale ese libro Los ritos de piedra”.

No perdió su cubanismo, a pesar de que lo trajeron de muy niño a Nueva York. “Soy cubano de corazón siempre, eternamente, nací en el año 1935 y me fui en el 44, porque mi padre estaba cansado de la política cubana, vinimos toda la familia”. Su padre Roberto Lima Rovira fue periodista y publicaba Cubita bella en La Habana –que ya no se encuentra en la hemeroteca de la capital–, luego fue redactor de The American Automobile McGraw Hill, para el mundo hispano ya viviendo en Nueva York, y fue autor del diccionario Arco Dictionary Automobile Terms.

La familia de Lima se estableció en Cuba desde el siglo XVII, procedentes de Portugal y de Galicia. “Soy gallego portugués cubano. Mi madre, Juanita Millares de Lima, y toda su familia eran de Noya, cerca de Santiago de Compostela, y ella me contaba tantas cosas de allá, de la comida, de los cantos, de las tradiciones, que tuvieron gran influencia en mi vida”, apuntó el poeta, quien ha escrito mucho sobre la literatura y las actividades de esa región, y hasta ha traducido a Ramón del Valle Inclán, en el libro Words of Power, Adages, Axioms and Aphorisms.

“En 1956 estuve en La Habana visitando a la familia materna”, dijo Lima. De algunos sitios de La Habana publica poemas en Por caminos errantes. También se inspiró en ese libro en temas indígenas: de los mayas y de los andinos. Un libro que fue propiciado por la Beca Cintas que se les otorga a cubanos destacados.

Los suyos son poemas breves, y sus “héroes literarios son Federico García Lorca y Antonio Machado en España, José Martí en Cuba, tres poetas que usan formas cortas, breves poemas que van inmediatamente al centro. Entre los más tradicionales, Dylan Thomas, T.S. Eliot y los románticos ingleses y españoles, como Shelley y Keats”, expresó.

En la New York University, donde obtuvo su doctorado, fue entrenado por grandes críticos españoles, como Francisco Ayala y Joaquín Casalduero, y el filósofo cubano Humberto Piñera. Pero también se rozó con la bohemia de la ciudad, en la Judson Memorial Church, Les Deux Megots y La Mama, y coeditó la antología Seventh Street: Poems of Les Deux Megots (1961) y el segundo Judson Review. Hoy es autoridad internacional en las literaturas hispánicas, con 27 libros de crítica, poesía, biografía, traducciones y bibliografía. Ver: http://www.personal. psu.edu/rxl2/

Desde Madrid, España y Cuba

Asistimos a la lectura del poemario más reciente de Roberto Cazorla, Ciudadano de un archipiélago de ternura (Poemas y prosas, 2013-2014, Betania), presentado en el maravilloso salón de conferencias y tertulias de la Biblioteca Pública Regional del Oeste de Dade. En este libro, el poeta resume toda su inspiración en versos epigramáticos que llamó “Puntadas” y que leyó con gran dramatismo. Angel Cuadra los describió como cercanos a los haikús japoneses por su concentrada simbología. Se destaca en ellos el dolor de Cuba: “¿Cómo voy a vivir en paz, / si tengo una isla mordiéndome / por dentro?”, y también el sentido de lo perecedero.

En la segunda parte incluye prosas poéticas, que tienen una agilidad mental típica de Cazorla y puesta en acción. Cuadra le señaló algunos aspectos relacionados con el animismo de los objetos y llama además a esta sección “un bosque de luces y sombras de expectación, de angustia, de belleza y amor de la prosa poética”. Por lo sonado del aplauso, el público que colmaba la sala se sintió impresionado por el texto de No soy ciudadano del mundo. “Yo no soy ciudadano del mundo, sino de un pueblo/ de tierra carmesí, de una calle que usaba el/ cementerio como sombrero, donde la piña y la/ miseria jugaban al escondite”. Es una prosa poética en la que se ratifica su procedencia “de un pueblo que mezclaba el erotismo con la hierba”, y de la impresión de la palma cubana, cuyo sentimiento aún lleva por dentro. • 

olconnor@bellsouth.net

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