Olga Connor

La epifanía del historiador cubano Carlos Eire

El historiador cubano profesor Lawrason Riggs titular de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Yale, Connecticut, Carlos M. N. Eire, que fue ganador del National Book Award for Nonfiction por su libro Waiting for Snow in Havana: Confessions of a Cuban Boy (The Free Press, 2003 ), estuvo entre nosotros el fin de semana antepasado.

La presencia de Eire se dejó sentir profundamente en dos eventos importantes, el domingo 6 por el premio al “Educador del Año 2015” por la NACAE (National Association of Cuban American Educators) y el sábado 5 en la mañana por su presencia en el congreso en conmemoración del escritor cubano Reinaldo Arenas, “Congreso Internacional: Vínculos, continuidad y resistencia: Tres rasgos de la cultura cubana”.

En ambas situaciones se declaró “cubanizado de nuevo” y precisó que el momento de su epifanía o transformación fue precisamente por un niño: en el año 2000, cuando sucedió el trágico evento del retorno de Elián González a Cuba. En ambos discursos habló de la dificultad que han tenido los cubanos del exilio en proclamar la verdad sobre Cuba, debido a la tendencia izquierdizante de los académicos norteamericanos, del profesorado en general, y de los periódicos y todos los medios, que han relatado una historia tergiversada de Cuba y prefieren seguir presentando esa historia y no defender los derechos humanos de sus ciudadanos. Pero también expresó que ama a los cubanos a pesar de haber sido traicionado por ellos, los que escogieron a Fidel Castro. Aquellos, dijo han tenido mayor culpa que los extranjeros que los han ayudado.

Sus palabras fueron oídas el sábado por la mañana en el Congreso Internacional, en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos (ICCAS), presidido por Rolando Morelli, director de las Ediciones La Gota de Agua, y en el encuentro de la NACAE en Casa Juancho, el domingo, bajo la dirección de la nueva presidenta, la doctora Ellen L. Leeder.

En la NACAE el título de su discurso fue ¿Qué hace este cubano aquí? “Gracias a mis padres, que tuvieron el coraje y me botaron en un avión para Estados Unidos cuando tenía 11 años”, dijo al comenzar. “Nunca pude volver a ver a mi padre”. Contó que pasaron nueve meses en una casa cerca del Orange Bowl, él y su hermano, donde la mitad de los niños eran delincuentes juveniles. Pero la memoria de lo que les habían enseñado sus padres los salvó.

Luego contó la trayectoria de su vida en Estados Unidos y cómo se fue descubanizando poco a poco para poder sobrevivir. Sus padres eran parte de una sociedad filosófica, y creían en la reencarnación, esto le impulsó al estudio de la historia, de creer que el pasado era más importante que el presente. Aunque le impulsaban a escoger una carrera práctica, él decidió estudiar la historia bien antigua, incluso irse hasta Roma y Grecia, porque se dio cuenta de que en historia de Latinoamérica tendría que ser de izquierdas o no podría triunfar. Así que escogió un período intermedio y se especializó en los siglos XV al XVII, si pasaba de 1650 a él no le importaba. Los símbolos religiosos fueron parte de su especialidad y la Reforma religiosa, como parte del contenido de su trabajo en Estudios Religiosos.

“Soy experto en los símbolos y el poder que tienen en la religión, y me di cuenta de que la historia de ese niño Elián no la ponían en contexto, solo decían que cada niño tiene el derecho de estar con su padre”, comentó Eire. “No me había dado cuenta hasta entonces del poder verdadero que tienen los símbolos, entonces les escribí a todos los periódicos en mi papel de cartas prestigioso de Yale con mis firmas y mi gran título de Ph.D. ¿Por qué no le ponen atención a los cientos de miles de familias que este gobierno ha separado: 14,000 niños que salieron sin sus padres?, les escribía, nunca pude volver a ver a mi padre, explicaba, pero no me llegó una sola respuesta. Decidí entonces usar un truco jesuita, colar algo bajo la puerta: voy a escribir una novela sobre una familia separada por la revolución, pero no tenía imaginación, soy historiador, y escribí mi historia personal de niño, hasta la pecera [el aeropuerto José Martí en La Habana], mi historia de niño la hice en un verano, no reescribí ni revisé nada, eso fue el first draft, como las cataratas del Niágara. Y todo por un símbolo, un símbolo viviente, Elián González, un niño con el que no tengo ninguna conexión personal, lo que le ha pasado a él es lo que le ha pasado a cada cubano, el futuro les ha sido destruido de varias maneras, por eso me convertí en cubano profesional”.

Así se convirtió en “autor” también. Ya ese libro ha sido traducido a 12 idiomas, incluso al español. “Nunca me habían llamado autor, aunque había publicado tres libros”, dijo en la Casa Juancho, muy orgulloso de haberse convertido finalmente, en “autor” y en “cubano profesional”, que sigue y seguirá exponiendo la verdad sobre Cuba.

olconnor@bellsouth.net

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