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Angelina Jolie, la diva del 2008

Angelina Jolie
Angelina Jolie Getty Images

¿En qué radica la enorme popularidad internacional de Angelina Jolie? Pocos negarían que ella ha creado un nicho dentro y fuera de la pantalla en el que ninguna otra actriz del momento cabe. Entre las celebridades, nadie es más seguida por la prensa y los medios de comunicación del planeta que esta enigmática mujer.

Quienes la admiran la perciben como una persona humanitaria, segura de sí misma, que sabe lo que desea y lo logra sin preocuparse por lo que puedan pensar sus detractores. Estos no la consideran una gran actriz y sostienen que sus habilidades dramáticas están sobrestimadas. Cualquiera sea el caso, lo cierto es que existen muy pocos lugares en el mundo en los que el rostro y el nombre de la Jolie no sean conocidos. En ese aspecto, es la artista más iconográfica de lo que va del siglo XXI.

Este año, cuando tuvo sus mellizos, su rostro, junto al de su pareja, Brad Pitt, y los dos bebés decoró la portada de la revista People, imagen que a algunos recordó esas pinturas clásicas de la Sagrada Familia. Y ése es el punto clave del mystique de Jolie: con las adopciones de niños pobres de diversas culturas, Jolie simboliza algo muy interesante y moderno: todos somos miembros de la familia de la humanidad.

Por supuesto, no es la única actriz que ha adoptado niños de diferentes partes del mundo, ni la única que se ha dedicado a obras caritativas. De cierta manera, Jolie ha seguido la tradición de otras bellas del cine como Audrey Hepburn, que también utilizó su fama para crear cierta conciencia en el mundo sobre personas que necesitan nuestra ayuda y a las que todos podemos asistir de una forma u otra.

Jolie también es un perfecto ejemplo de que no existe la publicidad negativa. Se han escrito y realizado bibliotecas y videotecas sobre sus excentricidades --con todas sus controversias faranduleras-- que sólo han contribuido a su fama y a su capacidad de influir en públicos masivos. La simple realidad de que es una mujer sobre la que tantos tienen diversas opiniones le da más peso a todo lo que hace, siendo difícil, por no decir imposible, reducirla a un estereotipo o cliché.

Otra característica de esta californiana nacida el 4 de junio de 1975 en Los Angeles tiene que ver precisamente con su belleza. De ascendencia francesa y nativa americana por parte de madre, la recordada modelo y actriz Marcheline Bertrand (1950-2007), y alemana por parte de padre, el actor Jon Voight, Jolie posee una cualidad trascendental: puede representar a mujeres de diferentes países y culturas.

El año pasado se destacó en el papel de la periodista francesa Marianne Pearl --de ascendencia holandesa, judía, oriental y afrocubana-- en la película A Mighty Heart, logrando una de las más poderosas actuaciones de su carrera. En el 2008 superó esa labor en Changeling, de Clint Eastwood, por la que ha recibido nominaciones a los Globo de Oro, al galardón del sindicato de actores Screen Actors Guild (SAG), y muy probablemente recibirá otra candidatura al Premio de la Academia a la Mejor Actriz. En el 2000 ganó el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por Girl, Interrupted (1999), en la que encarnó a una paciente de un hospital psiquiátrico.

Es fácil criticar y admirar a Jolie, o hablar y especular sobre su vida artística y pública porque es la quintaesencia de la mujer misteriosa. Haga lo que haga, siempre deseamos saber más sobre ella y nunca podremos encasillarla o limitarla bajo ninguna clasificación. Greta Garbo, Elizabeth Taylor y Rita Hayworth han poseído esa rara característica que contribuyó a sus respectivas e indiscutibles star quality.

Y es que todas las mujeres dotadas con una gran belleza --sobre todo las ricas y famosas-- nos fascinan a los simples mortales porque, como la Jolie, abarcan lo que significa ser un ente único, como toda una diva debe serlo.

ccotayo@herald.com

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