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Jackson desbordaba mucha felicidad poco antes de morir

Michael Jackson trabajaba sin descanso y desbordaba energía en los días previos a su sorpresiva muerte el jueves mientras preparaba la serie de conciertos en Londres que lo devolverían a los escenarios, coincidieron testigos de los ensayos.

Jackson, que se encaminaba a recuperar su puesto dentro de la realeza de la música pop con 50 conciertos en Londres con las entradas ya agotadas, supervisaba minuciosamente cada detalle de los preparativos y se le veía alegre y lleno de vitalidad, según sus colaboradores.

El músico, que murió el jueves a los 50 años de un paro cardiaco, según una autopsia preliminar, "llegaba y trabajaba con la banda, guiaba a los cantantes, trabajaba en las orquestaciones. Participaba con mucho entusiasmo en cada aspecto creativo de la producción'', señaló el director de los shows, Kenny Ortega, citado por el diario Los Angeles Times.

Jackson "bailaba, entrenaba, trabajaba todos los días con nuestro coreógrafo Travis (Payne)'', apuntó Ortega.

Ortega recordó que la estrella del pop "estaba feliz''.

"Todos lo sentíamos y lo compartíamos, afirmó al indicar que quedaban unos cuatro o cinco días para finalizar los ensayos en Los Angeles y trasladar el numeroso equipo a Londres, donde comenzarían los conciertos el 13 de julio.

"Hubo unos momentos en que Michael se paró a mi lado y miramos el escenario juntos y estábamos radiantes de alegría por haber llegado hasta este lugar'', apuntó Ortega.

La noche del miércoles, pocas horas antes de su muerte, Jackson ensayó el show completo en el Staples Center de Los Angeles, donde se puso a prueba con los músicos, bailarines, cantantes, coreógrafos y hasta trapecistas que se presentarían en el 02 Arena de Londres.

El jefe de AEG Live, la empresa promotora de los conciertos, Randy Phillips, también presente en el ensayo del miércoles, recordó a Jackson como ‘‘fantástico''.

"Me consuela el orgullo y confianza que mostró durante el ensayo la noche del miércoles. Esa es la memoria que quiero conservar el resto de mi vida'', indicó Phillips en un comunicado reproducido por medios locales.

El ensayo del miércoles se prolongó más allá de la medianoche, a pesar de que Jackson se quejó en un momento de laringitis, recordó el mago Ed Alonzo, contratado para condimentar con ilusiones ópticas el fastuoso espectáculo que alistaba el ícono del pop,

"Ni siquiera se tomó un momento para agarrar una botella de agua o descansar. Iba de una canción a otra. ‘Hagamos esto de nuevo''', señaló Alonzo.

Jackson "me dijo lo feliz que estaba de que las cosas estuvieran resultando de la manera como él quería'', acotó por su parte Frank Dileo, manager del artista, que dejó sedientos a miles de fanáticos de un esperado regreso.

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