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Mimí Lazo trae monólogo autobiográfico al Trail

La popular actriz venezolana Mimí Lazo asegura que el público se fascinará cuando la vea en A mi gordo no me lo quita nadie, monólogo humorístico escrito y dirigido por su esposo, el actor Luis Fernández, que se presentará en el Teatro Trail el viernes 8 y sábado 9.

La trama, repleta de matices autobiográficos, describe el vía crucis sentimental de una mujer empeñada en vivir a la altura de los gustos de su pareja.

“Si las mujeres somos tan echadas para alante no me explico por qué hacemos responsables a los hombres de nuestra felicidad. En vez de ‘botar el sofa’ donde encontramos al marido haciendo el amor con otra, no lo botamos a él”, dijo Lazo a el Nuevo Herald desde su casa de Brickell, tras comentar que las mujeres salen de la función reflexionando y los hombres “muy felices, como si no fuera con ellos”.

La actriz confesó que en sus cuatro matrimonios anteriores fue víctima de infidelidades –“no sé si Luis me ha sido infiel”, dijo entre risas. Y que al analizar su vida y estudiar el comportamiento femenino llegó a la conclusion de que la carencia de autestima tiene mucho que ver con la competencia que las mujeres establecen con las amantes de sus esposos.

“Como el personaje del monólogo, al final te cuestionas si vale la pena cambiarse el físico para ser como los hombres quisieran que fuéramos”, señaló Lazo, que cuando estuvo casada con “un galán muy importante” de las telenovelas venezolanas se sometió a su primera cirugía plástica, con solo 32 años, para estar a su altura.

“El problema está en que nos empeñamos en llenarnos de bótox para ser bellas y no aprendemos a querernos como hacen los hombres”, enfatizó.

Con su habitual franqueza Lazo comentó que Fernández siempre disfrutó las historias de infidelidades que ella padeció. Como aquella en que viajó a Las Vegas con la amante de uno de sus esposos sin saberlo.

“Soy distraída”, dijo la actriz, que no le reveló a su esposo ninguno de sus “secretos” mientras escribía A mi gordo no me lo quita nadie.

“Yo no tuve que contarle nada. Mi historia la conocen todos los venezolanos desde que empecé a trabajar a los 19 años”, precisó la actriz. “La gente que me quiere me acepta como soy y me defiende. Mi familia es el público al que le he confesado todos mis miedos y mis angustias”.

Cuando se refirió a su matrimonio de 20 años con Fernández, venezolano de padres cubanos, y padre de su hijo Alejandro, Lazo atribuyó el éxito de la relación a que ambos tienen “las mismas necesidades y los mismos sueños”. Y el hecho de que él tenga 44 años de edad, y ella “más de 50...”, no ha sido obstáculo para vivir en armonía.

“Después que haces el amor no se siente la diferencia”, espetó. “Cuando conocí a Luis era un niño de 21 años que estudiaba en Harvard. Como buen cubano, era muy recto y disciplinado”.

Pero las virtudes del enamorado no espantaron del todo los miedos de la actriz.

“Como era mayor que él temía que se aprovechara de mí. Es un complejo de género que obliga al hombre a pagarlo todo aunque gane menos dinero que la mujer”, evocó. “Pero pude vencerlo. Luego se ‘volteó la tortilla’ y hoy día soy yo quien está explotando a Luis. Ahora él trabaja más que yo”.

Con más de 15 películas, más de 20 telenovelas y varias obras de teatros en su trayectoria, Lazo sostiene que para las mujeres “ la vida comienza después de los 40”, edad en que “nos empezamos a querer, algo que no se aprende en los colegios”.

“Tampoco te enseñan que los sueños se cumplen”, agregó la actriz, quien, gracias a los beneficios del yoga –que promueve en el video Viviendo sin edad logró ser mucho más fuerte tanto física como espiritualmente.

“Hay muchos hechos que han transformado mi vida”, dijo en tono reflexivo. “En lo personal está el nacimiento de mi hijos, Cyndi (27) y Alejandro (12). Y a nivel artístico pienso que cuando me presenté en el Poliedro de Caracas, ante 14,000 personas, con el monólogo El aplauso va por dentro, en el 2001, sufrí una transformación”.

Pero hay otros sucesos que empañaron la felicidad de Lazo.

La muerte de la actriz Mónica Spear, a quien lloró como si fuera su hija, también la cambió.

“Ella fue un ángel víctima de nuestro odio. Un odio que los venezolanos tenemos que resolver, aunque vivan en Miami o Venezuela, ya que es una responsablidad de cada uno de nosotros, y no del gobierno ni de la oposición”.

Recientemente la actriz experimentó el terror que viven sus coterráneros en un hecho que trastocó su vida y la de su hija.

“En el país que amo nos secuestaron hace tres semanas. Pero logramos escapar”, dijo Lazo sin ofrecer detalles. “Nos sentimos aterrorizadas”.

Mientras ultima detalles del montaje del musical Cabaret, que producirá en Miami y Nueva York, la artista vivirá entre ambas ciudades. En ese lapso realizará una gira por Panamá y República Dominicana con A mi gordo no me lo quita nadie.

“La vida me dio el regalo de ser la primera actriz venezolana en protagonizar una telenovela con más de 50 años [¿ Vieja yo?, 2008]. Pero aun me queda mucho por hacer. No me puedo ir de este mundo sin ganarme el Oscar”, dijo convencida, al tiempo que recordó que cuando su hija decidió ser actriz, no se opuso.

“¿Para qué? Cyndi es bella y talentosa, y esa fue la carrera que yo elegí. Como dijo Shakespeare, los actores estamos bendecidos y vamos directo al cielo”.

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