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Jorge Ovies, un actor nunca deja de aprender

Jorge Ovies perdió la cuenta de los personajes que ha interpretado en más de cuatro décadas de carrera. Son tantos, que le resulta difícil enumerar qué lugar ocupa Iosi, el encargado del edificio del downtown de Miami donde transcurre la acción de Mi mujer es el plomero.

La comedia ocupará el Teatro Bellas Artes desde el viernes 5 hasta el domingo 7.

“Iosi es un personaje que disfruto muchísimo por su locura. Y el hecho de que siempre esté en el sitio y el momento equivocados lo hace mucho más simpático”, comentó el actor cubano a el Nuevo Herald, a pocos minutos de iniciar la sesión fotográfica en el teatro.

La obra narra el encuentro entre un viudo y su esposa reencarnada en el cuerpo de un plomero.

Contrario a lo que le ocurre a la mayoría de los actores hispanos de Miami, Ovies aseguró que siempre permanece activo.

“Yo no pierdo la cabeza por estar encima del escenario. Pero si los directores me buscan es porque solo exijo que los personajes que me ofrezcan tengan algún rasgo interesante y las obras guarden un mínimo de calidad”, dijo el actor, que en lo que va de año lleva protagonizadas cuatro comedias en el Café Teatro El Yunque: Gemelos de dos bandos, El huevo de oro, Un muerto para tres viudas y Ni la muerte nos separa.

Con este último título el actor se presentará en el Teatro Coribantes, de San Juan, Puerto Rico, el día 19.

El comediante recordó que en Bellas Artes protagonizó La jaula de la locas, Recuerdos de Tulipa y Las Carbonell de la Calle Obispo, cuya acogida fue tan exitosa como la secuela.

“Como la obra de Raúl de Cárdenas permaneció nueve meses en cartelera, Marcos Casanova tuvo que escribir Las Carbonell de la Villa Jabón Candado porque el público estaba fascinado”, rememoró Ovies, quien salió de Cuba rumbo a Nueva York a través de Los Vuelos de la Libertad, en 1970.

“Cuando llegué a Nueva York, pensé que mi carrera había terminado. Pero estando trabajando en una factoría, el director Francisco Morín me llamó para un montaje de La dama boba, de Lope de Vega. Luego hice un par de obras más y decidí mudarme a Miami”, evocó el actor, que en 1983 hizo su debut miamense en La finca, una producción de Teatro Avante basada en la novela Rebelión en la granja.

Ovies señaló que por aquella época “en Miami había 15 teatros que abrían de jueves a domingos y hacían funciones de medianoche con obras clásicas y comedias”; y que, a diferencia de los tiempos que corren, los cubanos asistían al teatro.

“Muchos de esos cubanos ya murieron y sus descendientes prefieren ver obras en inglés”, dijo el comediante. “Por fortuna, en las temporadas de El Yunque he visto que entre el público hay una gran cantidad de jóvenes latinoamericanos que disfrutan el teatro en español porque traen esa tradición de sus países”.

El actor reconoció el renacer del teatro en Miami en los últimos tiempos. Pero criticó la tendencia a la chabacanería que predomina en algunas obras “que buscan la risa fácil”.

“El público acepta la primera grosería, pero la rechaza cuando se la repiten”, precisó Ovies, famoso por sus interpretaciones de papeles femeninos desde que compartió cartel con Eduardo Corbé en la comedia Yo prefiero a Caballero, en 1979.

“Al principio, temía hacer el ridículo. Sin embargo, vi esa posibilidad como un desafío”, expresó el actor, tras afirmar que el error más común al asumir un personaje femenino es caer en la caricatura.

“Hay que respetar a las mujeres. No basta con ponerse un vestido y una peluca. Para que el personaje sea creíble hay que evitar el amaneramiento”, dijo tajante.

El actor comentó con orgullo que en sus incursiones en la dirección tuvo “el honor de dirigir a esa mujer excepcional que fue Blanquita Amaro” en la comedia El amante de mi marido.

Ovies se formó en la academia del desaparecido grupo habanero Teatro Estudio, donde luego debutó como profesional.

La muerte de un viajante, Doña Rosita la soltera, Los fusiles de la madre Carrar figuran entre las producciones en que participó.

“Aunque siempre quise ser actor, al principio no imaginaba que había que estudiar tanto”, dijo Ovies, que siendo niño le pidió una oportunidad al escritor Félix B. Caignet, el autor de El derecho de nacer, en Pobre juventud, una novela suya que trasmitía la radio cubana.

“Fue tan gentil que me recibió en su casa”, recordó Ovies. “Entre las cosas que me dijo fue que había que estudiar porque los actores no se encontraban en la calle. Desde entonces no he dejado de aprender”.

Mi mujer es el plomero, original del argentino Hugo Marcos, es una producción de la Sociedad Actoral Hispanoamericana (SAH) y el Teatro Bellas Artes, dirigida por Miguel Sahid. El elenco está integrado por Ana Lydia Méndez, Luis Fernando Arcila, Angie Russián, Diana Laura, Michelle Posada y el propio director. • 

Teatro Bellas Artes, 2173 SW 8 St. (786) 339- 4577 y (305) 873-4552 www.brownpapertickets.com. Solo tres funciones.

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