Música

‘Eva’ y ‘Caleidoscopio musical’, al ritmo de la nostalgia

Con una ovación de pie fue acogido el domingo en el Miami-Dade Auditorium, el estreno del musical Eva, la historia de una gran actriz, del polifacético cantante, compositor y escritor Pedro Román. Salpicada de bellas canciones acompañadas por música grabada, la obra resume la vida de la famosa actriz cubana Eva Vázquez, que en sus años juveniles fuera estrella radial y televisiva, además de su labor en teatro.

En las voces de Mirtha Medina y Ari Pinelli, que encarnan a la actriz y al entonces muy joven Román que va a entrevistarla y a pedirle que vuelva a las tablas, la pieza se desarrolla envuelta en la nostalgia por la Cuba perdida y los duros recuerdos de los primeros años del exilio cubano, cuando se enfrentaba a un pueblito con escasa vida cultural y nada de español. Eva cumple su doble cometido de exponer la vida de una actriz y de un pueblo que, después de haber disfrutado del auge y la abundancia, debe vencer numerosas dificultades, políticas, económicas y culturales.

Es bueno recordar cuán devastador ha sido el proceso cubano que ha hecho tanto daño a la cultura del país caribeño. Muchos en el público comentaban en voz baja con: “Es verdad”, “Así mismitico”. Sin embargo, la obra adolece de monotonía. Algo de conflicto, de acción o hasta de baile la hubieran hecho más amena y atractiva para las nuevas generaciones que solo conocen de esta historia a través de sus abuelos.

Medina es una figura legendaria que mantiene un público que ha seguido su evolución en Cuba y en el exilio, y en esta obra se luce también como actriz. De igual manera, Pinelli se muestra como magnífico actor, y tanto en figura como en voz, recrea convincentemente al joven Román. Su fiato y entonación podrían llenar de envidia a muchos cantantes de ópera.

Antes de comenzar la segunda parte de la tarde, la asociación ALBA entregó la Medalla Osvaldo Farrés a la fotógrafa Asela Torres, al profesor de canto Manny Pérez y al videógrafo Gabriel Cutiño. Caleidoscopio musical se inició con el propio Román que abrió con Brisa tropical y luego logró la participación del público en un medley de Broadway, con New York, New York.

El maestro Jesús Rúspoli interpretó en el piano obras de Gottschalk, Roig y Anselmo González del Valle, todas aplaudidas al máximo. Rúspoli es un excelente pianista, con un disco de Lecuona de antología, pero el piano amplificado con micrófono distorsionaba y hacía muy metálico el sonido.

Luego, la bellísima soprano Marinel Cruz, que haciendo alarde de dotes exploró los límites bajos de su tesitura en Summertime y además regaló O mio babbino caro y la romanza de María Belén Chacón, que fueron premiadas con gritos de “Brava”.

Pinelli volvió al escenario con dos clásicos de distintas épocas que él hizo suyos en su propio estilo: Veinte años y Un poco más.

Antes de la participación de Medina, sorpresivamente, el alcalde de Miami, Tomás Regalado, salió a escena para entregar sendas proclamas a Medina y Román por sus méritos artísticos.

Medina estuvo muy emotiva e impactante en su entrega de dos de sus éxitos: Yo sola sé y Que hablen, que fueron aplaudidos largamente.

El cierre, con todos en God Bless America y una enorme bandera de este país al fondo, hizo que el público se pusiera de pie, como si se tratara del himno nacional. Un toque patriótico muy apropiado en estos días. • 

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