Música

Festival de Música de Miami: con virtuosismo y terror gótico

Sarah Payne y Valeria Vega en ‘The Turn of the Screw’, de Britten.
Sarah Payne y Valeria Vega en ‘The Turn of the Screw’, de Britten. Kristin Pulido

Este fin de semana trajo nuevos triunfos al Miami Music Festival (MMF). Primero, el viernes, en el Performing Arts Center de la Barry University, un despliegue maravilloso del clásico del llamado “terror gótico”: The Turn of the Screw, en la famosa versión operística de la novela de Henry James, que estrenara Benjamin Britten en 1954.

Con una sucinta escenografía (Yee Eun Nam) de telones blancos y movibles sobre los que se proyectaban elementos visuales y muy efectivamente los “fantasmas” que figuran en la trama, el director Alan E. Hicks logró la atmósfera que sobrecoge doblemente, tanto si se interpreta a los fantasmas como reales, como si se los ve como la proyección de la mente trastornada de la institutriz. El horror subyacente es el del abuso infantil, y a la vez la pérdida de la inocencia. La trama da para mucho, y la música es de una belleza que trasmite con eficacia lo sobrecogedor del argumento. Kudos para Caren Levine, que en su debut como directora orquestal supo sacar a la partitura todo su esplendor y lograr lo mejor de la orquesta del Festival.

Podrá haber cantantes que igualen a Sarah Payne en el difícil papel de la institutriz; pero difícilmente podrían superarla. Tierna, sensual, atemorizada, indignada, su voz supo ponerle al personaje el adecuado traje sonoro. Brillante de principio a fin. Payne estuvo apoyada con excelencia por Amanda Windred como Mrs. Grosse. Sorprendente la actuación de los jóvenes intérpretes Andrés Lasaga, Valeria Vega, Elizabeth Zito y Brooke Dircks que se lucieron tanto en lo vocal como en lo dramático. Especial mención para las proyecciones de Yuki Izumihara y los trajes de Camilla Haith. Todos merecieron con creces la larga ovación que coronó su trabajo. Una puesta sin duda que no tiene nada que envidiarle a otras más costosas y de escenarios famosos.

En la noche del sábado volvió a dar la orquesta del MMF una larga muestra de su dedicación y profesionalismo en el New World Center de la Playa. Desde el estreno mundial de Dos poemas de Haym Plutzik, de Jeffery L. Briggs, con la que abrió la noche, hasta Así hablaba Zaratustra, de Strauss, con la que cerró, la orquesta, a pesar de que la mayoría de sus integrantes son aún estudiantes, se mostró bajo la batuta de su director y creador del FFM, Michael Rossi, con un alto nivel de profesionalismo y momentos de extraordinaria brillantez, como en el popular inicio de la obra de Strauss. En la obra de Briggs actuó como narrador Alberto Carvalho, Superintendente de Escuelas Públicas de Miami-Dade. Carvalho posee la voz y la presencia escénica de un actor profesional y se desempeñó impecablemente.

El concierto también era en homenaje a la legendaria violinista Ida Haendel, quien recibió el reconocimiento del Festival por la labor de toda una vida. También se proyectó un fragmento de un documental sobre su vida.

Ganadores de la competencia que lleva a cabo el Festival también dieron muestra de su excelencia en distintos instrumentos y en el podio. Los que brillaron más en ese sentido fueron Alexandros Petrin, quien a pesar de sus cortos años, se destacó como un virtuoso de su instrumento en la Suite al estilo antiguo para violín y orquesta, de Sinding; y Tristan Murphy, en el Concierto no. 2, en do menor, de Rachmaninoff, que se ganó una ovación.

Tres horas de maravillosa música que fue aplaudida largo rato de pie.

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

El Miami Summer Music Festival continuará hasta el 31 con óperas como ‘The Crucible’, días 28 y 30, y ‘La Flauta Mágica’, días 29 y 31, en la Barry University. Info. y entradas: miamimusicfestival.com

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