Revista Viernes

The Handmaiden, bella y perversa

Imagen de cortesía

Con una imagen sublime y una partitura musical cautivadora nos recibe la historia del coreano Chan-wook Park (Oldboy), que viene de la novela de Sarah Waters. Una historia de ardides, traiciones y pasiones, ambientada en los años 30 del pasado siglo en Corea del Sur ocupada por Japón, en una sui generis residencia donde convergen dos alas con arquitecturas divergentes: una tiene el majestuoso estilo victoriano, la otra el más puro espíritu nipón.

Una supuesta criadita (Kim Tae-Ri), en contubernio con un farsante noble japonés (Ha Jung-Woo) llega a la mansión con un plan que muy pronto se revela al espectador. La tramposa se sorprende de la belleza de la joven y triste heredera (Kim Min-Hee), atracción que desvía la trama por un sendero erótico delicadamente seductor. Una vuelta de tuerca bastante sorpresiva nos deja en ascuas al finalizar el acto primero. Luego en los próximos dos capítulos emerge en primer plano un cuarto personaje, el sádico tutor de la heredera (Cho Jin-Woong) y el filme adopta un tono muy oscuro al trasladarnos al pasado de los personajes y mostrarnos los otros lados contradictorios de esta intrigante fábula.

Con gran belleza y exuberancia visual y una historia seductoramente perversa, teñida de una violencia medio surrealista, la obra, como versiones tiene su historia, nos lleva también por varias fases, de la excitante curiosidad del comienzo a una creciente y sostenida perplejidad.

El filme se exhibe en Coral Gables Art Cinema, Miami Beach Cinematheque.

@pilarinayuso

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