Revista Viernes

‘Fifty shades darker’, ni más oscura ni mejor

Dakota Johnson como Anastasia Steele, y Jamie Dornan como Christian Grey en una escena de ‘Fifty Shades Darker’.
Dakota Johnson como Anastasia Steele, y Jamie Dornan como Christian Grey en una escena de ‘Fifty Shades Darker’. AP

La segunda de la trilogía de E.J. James, que James Foley lleva a la gran pantalla, no es ni más oscura ni más perturbadora que las primeras Cincuenta sombras de Grey. Más bien es lo contrario, suave y romanticona, y tan clara que no tiene nada que decir.

Anastasia Steele (Dakota Johnson) y Christian Grey (Jamie Dornan) habían llegado peligrosamente lejos. Pero ahora las nuevas reglas se ponen sobre el tapete. El joven magnate, guapo y sadomasoquista, propone a la tierna chica renegociar los términos, y esta esconde mal su oposición ante las perturbadoras mañas de Christian; “esto no es una relación, es posesión”, dice ella, cuando todo lo que quiere es ser poseída por el soltero de oro con todas sus pinzas, cadenas y grilletes.

No más reglas, no más castigos, no más secretos, y ya no parece haber más conflicto en esta relación, así es que el guión de Niall Leonard, esposo de la autora del libro, introduce subtramas con agentes externos que intentan –de manera bastante burda– separar a este par. El acoso del jefe de la editorial (Eric Johnson), “Mrs. Robinson” (Kim Basinger) en papelito vergonzoso que no hace honor al personaje de El Graduado y la famosa canción de Simon y Garfunkel, y una chica trastornada (Bella Heathcote) del pasado de Grey.

Una fiesta de máscaras, regalos caros y escenas de amor en el lujoso penthouse de Christian, sazonadas de juegos sexuales que alguna vez traspasan la puerta de la misteriosa habitación roja, aún nos mantienen esperando más. No olvidemos que este filme prometía ser más oscuro, pero la turbiedad no alcanza a pintarse con una escueta mención de un trauma de la niñez del personaje masculino.

La cinta es bastante desastrosa a nivel dramático, con prescindible accidente de helicóptero y un final trillado, de telenovela, donde el amor triunfa con fondo de fuegos artificiales y los villanos cobran su merecido. Son las escenitas eróticas lo que le pone algo de condimento a este soso cuento de hadas de la chica romántica y el príncipe azul dominador.

El filme se exhibe en las salas comerciales.

@pilarinayuso

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