Revista Viernes

Natalie Portman, futuros estelares

Una carrera en el cine puede comenzar a cualquier edad, pero en ninguna está garantizado el éxito o la longevidad profesional.

Artistas que comenzaron actuando en su niñez o adolescencia --como Claude Jarman, quien ganó un premio de la Academia por The Yearling (1946)-- desaparecieron gradualmente llegados a la adultez, o aun antes. Incluso la carrera de la gran Shirley Temple disminuyó notoriamente cuando dejó de ser la niña encantadora de los rizos dorados.

Por otra parte, algunos que comenzaron cuando eran más maduros, como el gordo Sidney Greenstreet en The Maltese Falcon (1942) --que terminó recibiendo una nominación al Oscar y estatus de ícono-- tuvieron carreras relativamente largas y ``prolíficas''.

La israelí Natalie Portman es una interesante excepción de todas la reglas del juego.

Cuando el cineasta francés Luc Besson la contrató para el rol de la adolescente Mathilda en el drama de crimen León (1994) con Jean Reno --conocida en este país como The Professional-- Portman apenas era conocida fuera de su hogar y su escuela. Previamente, sólo había participado en Developing, un cortometraje dramático sobre el cáncer de seno.

Portman no tardó en ser contratada por otro director importante, Michael Mann, para una de sus mejores películas, Heat (1995), otro drama de crimen, esta vez protagonizado por Robert De Niro y Al Pacino. No fue un papel enorme, pero la colocó dentro de la esfera de los ''grandes prospectos'' de Hollywood. Heat también fue un éxito artístico.

No sorprende que, al año siguiente, formara parte del elenco de nada menos que tres producciones muy diversas: la comedia de ciencia ficción Mars Attacks!, que, aunque simpática, no es una de las mejores cintas de su realizador, Tim Burton; la tragicomedia romántica Beautiful Girls, con Matt Dillon, y una de las comedias ''experimentales'' de Woody Allen, Everyone Says I Love You, con otra actriz que ha roto los esquemas de actores infantiles ''desaparecidos'' de la pantalla, Drew Barrymore.

Cuando un artista trabaja con el perfeccionista Allen, se puede decir que ''ha llegado'' o que está en camino del triunfo. Al trabajar con George Lucas en Star Wars, Portman ``llegó''.

Entre 1999 y el 2005, Portman fue la protagonista de tres películas en la franquicia fílmica que Lucas estableció en 1977: Star Wars, Episode 1, The Phantom Menace; Star Wars, Episode II, Attack of the Clones (2002); y Star Wars, Episode III, Revenge of the Sith, encarnando a la reina Padme Amidala del universo intergaláctico que más espectadores han visitado en la historia de la taquilla global. La trilogía convirtió a Portman en una de las actrices más famosas del mundo, y con ello se despidió de la fase ''adolescente'' de su carrera.

En el 2004, logró su más aclamada actuación adulta, como una bailarina erótica en la tragicomedia Closer, con Julia Roberts, Jude Law y Clive Owen. La cinta le valió un premio Globo de Oro y su única nominación --que en su caso no es temerario calificar de ``primera''-- al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto.

Después de películas muy interesantes como V for Vendetta (2005), en la que se afeitó el cabello, ha trabajado con Javier Bardem en el drama de época Goya's Ghosts, bajo la dirección del checo Milos Forman, que llegará a los cines próximamente, y comparte honores una vez más con Law en la primera cinta en inglés del chino Wong Kar Wai, My Blueberry Nights, que inició este año al Festival de Cine de Cannes. En camino, tiene The Other Boleyn Girl, junto a Scarlett Johansson y Eric Bana, en la que interpreta a una integrante de la nobleza británica del siglo XVI que mantuvo una relación íntima con Enrique VIII de Inglaterra.

A los 26 años de edad, la evolución artística de la muy bella y talentosa Portman le ha permitido trascender su estatus de child star para convertirse en una de las actrices más importantes del momento, con un futuro expectante. 

ccotayo@herald.com

  Comentarios