Revista Viernes

Will Smith el poder de la compasión

Su personaje en ¨Seven Pounds¨ tiene la oportunidad de otorgarle a un grupo de personas una segunda oportunidad de vivir.

Cuando Will Smith describe su nueva película, Seven Pounds, como "una joya preciosa", lo que le pide a los millones de fanáticos que lo han convertido en... Will Smith, es simplemente que confíen en él.

Inmediatamente sabemos que no se trata de una cinta como Hancock (2008), uno de los grandes éxitos del verano, ni esa serie de producciones de ciencia ficción con humor tan populares como I, Robot (2004) y I Am Legend (2007), ni una de las más desafiantes encarnaciones de su carrera, Ali (2001).

Se trata de algo especial, muy especial e inesperado de este talento gigante.

"No puedo hablar mucho de ella, pero necesito que confíen en mí, porque cuando la vean tendrán una experiencia que no podrán compararla con ninguna otra que hayan tenido en el cine en el pasado", asegura Smith, en entrevista con El Nuevo Herald.

Una de las impresiones que da Ben Thomas, el personaje de Smith, en este filme que comienza como una suerte de thriller psicológico y que poco a poco se transforma en un drama humano sobre la redención de una alma atormentada buscando la libertad, es que muestra una faceta del actor que no habíamos visto antes.

"El deseo de sentirte limpio internamente es una poderosa fuerza que te puede llevar a una cumbre espiritual o volverte loco", afirma Smith, sin divulgar la trama del filme ni la obsesiva odisea de su personaje para lograr su misteriosa misión.

Y eso es precisamente lo peligroso de hablar sobre Seven Pounds con quienes no la han visto, porque si se divulgan muchos detalles pueden ocurrir dos cosas: se puede malinterpretar la historia o regalar los ingredientes que la convierten en esa "experiencia" única por la que Smith aboga.

La mayoría de las películas de Smith figuran entre las más taquilleras del cine contemporáneo, logro que le ha dado un privilegio enorme dentro de la industria: poder realizar básicamente cualquier película que desee. ¿Por qué, entonces, seleccionó Seven Pounds en esta fructífera fase de triunfo tras triunfo en su carrera artística? Smith figura en esa exclusiva constelación de los actores más populares del momento.

"No se trata de necesariamente sonreír y aplaudir al final de la historia, sino de abrir conceptos e ideas para que la gente pueda avanzar sus vidas y superar sus experiencias con traumas, pérdidas, nuevos amores", comenta Smith. "[Thomas] es un personaje que no sabía que podía enamorarse después de lo que sufrió. Si lo hubiese sabido, todo hubiera sido diferente".

En tono filosófico, el actor explica que "cada vez que perdemos algo" existe la oportunidad de experimentar un "renacimiento" vital.

En la filmografía de Smith, la cinta está, en términos de impacto dramático y emotivo, entre lo mejor que ha hecho: Ali, de Michael Mann, su primera nominación al Oscar al Mejor Actor, y The Pursuit of Happyness (2006), del italiano Gabriele Muccino, director de Seven Pounds, su segunda candidatura. Aunque fue sorprendentemente pasado por alto por los Globos de Oro este año, no sorprendería que su nombre apareciera entre los cinco finalistas cuando el 22 de enero la Academia anuncie sus nominados a las estatuillas.

Lo más interesante de la película --y esto lo podemos divulgar sin regalar nada-- es que Smith interpreta a un hombre que está dispuesto sacrificarlo todo para que selectas personas buenas tengan una segunda oportunidad en la vida. En ese aspecto, es el primer personaje que Smith interpreta que se podría calificar de figura de Cristo, aunque sin ninguna conexión con la religiosidad.

"No quiero que la gente entre en los cines esperando algo específico. Sáquense esa idea de la cabeza, entren con la mente abierta", asevera y enfatiza que las recompensas de la historia "no están en la superficie".

Los finales con giros inesperados son tan comunes en el cine comercial que se han convertido en una especie de esquema que se repite demasiado. En el caso de Seven Pounds, el twist, el giro, es el resultado de una estructura que podríamos llamar matemática y, por lo tanto, cuadra perfectamente y con su propia frescura.

Smith cita a Aristóteles en La poesía, cuando habla de la inesperada, chocante y absolutamente fascinante conclusión de Seven Pounds, en especial la exquisita escena cuando los personajes interpretados por sus coestrellas Rosario Dawson y Woody Harrelson se encuentran por primera vez: "El final debe ser sorprendente e inevitable".

Y de que lo es, no hay duda, permitiendo que cada espectador llegue a sus propias conclusiones.

"La decisión más poderosa que se puede hacer para ser feliz es vivir para servir a los demás", no es solamente la conclusión primordial que aprende el personaje de Smith en el filme, sino la norma que el actor considera una de las lecciones clave de su propia vida. "Ese es el gran camino hacia todo lo que deseas". ¤

  Comentarios