Revista Viernes

La leyenda de Robert Redford

Robert Redford trasciende la clásica imagen del apuesto galán que lo ha hecho una de las leyendas vivientes de Hollywood. Más allá de los ojos azules, el cabello rubio y su perfecta sonrisa, hay un hombre con una profunda comprensión de la naturaleza humana. El último filme que ha dirigido, The Legend of Bagger Vance, de los estudios DreamWorks SKG, que se estrena hoy en la nación, es una obra maestra con elementos esotéricos que mezcla comedia, drama y suspense con un mensaje provocativo.

"Lo importante para mí es el argumento", enfatizó Redford durante una entrevista telefónica desde Nueva York. "El relato es la forma más antigua de comunicación para preservar nuestras tradiciones y ritos. En una película, la trama es primordial". En The Legend of Bagger Vance, Matt Damon interpreta a un campeón de golf que pierde su swing cuando regresa a su ciudad natal sureña después del caos y la devastación de la Primera Guerra Mundial. "Quise hacer un filme con esperanza, algo completamente opuesto a [mucho de] lo que se encuentra actualmente en el mercado", dijo Redford, que dirige, pero no actúa en la cinta de unos $70 millones. Tras dirigir The Horse Whisperer (1998), el aclamado oeste contemporáneo en el cual también actuó, Redford dijo que quería hacer algo "excéntrico, que levantara más el animo". El versátil actor-director-productor considera The Legend of Bagger Vance "el viaje mítico" de un joven que va "de la oscuridad hacia la luz". La película esta basada en la novela del mismo título de Steven Pressfield, quien a su vez se inspiró en el Bhagavad-Gita, uno de los libros sagrados del hinduísmo. "[El filme] es una tremenda experiencia", asegura Redford. La película evoca los filmes clásicos de Frank Capra, como Lost Horizon y It's a Wonderful Life -pero con espléndidos colores-, míticos recorridos con temas universales y emociones humanas que no tienen que ser explicadas para ser sentidas o comprendidas. "Yo quería proporcionar una alternativa, una posibilidad de probar algo diferente para mí y que pudiera dar a la gente algo en que creer", dijo Redford. El tema del filme tiene cualidades con las que la gente puede relacionarse aunque no sea aficionada al golf -el deporte que Redford compara en la película con la primordial "contienda" o una "justa medieval". "No puedo explicarte la lucha que he tenido equilibrando el golf, el argumento y los personajes", señaló Redford a El Nuevo Herald. "Para mí el golf es una metáfora de la vida". Y añade que el torneo en el filme es la arena donde se "somete a prueba el héroe", y "finalmente encuentra su camino de retorno a la vida y a su alma". La vida y la carrera de Redford también se pueden comparar con la clásica jornada de un hombre que se levantó de la pobreza para convertirse en una de las verdaderas superestrellas de Hollywood. "Vengo de una familia pobre. Mi padre era lechero y no teníamos mucho dinero", recuerda Redford, quien nació en Santa Monica, California, el 18 de agosto de 1937. "Ibamos a la biblioteca y al cine una vez a la semana. En mis años de infancia, los libros y las películas fueron mi educación". Redford asistió a la Universidad de Colorado, recorrió Europa como aspirante a pintor, fue estudiante de arte en el Pratt Institute en Brooklyn, Nueva York, y se entrenó como actor en la Academia Americana de Artes Dramáticas. Tras interpretar papeles pequeños en las tablas, obtuvo el papel principal en la producción de Broadway Barefoot in the Park. Durante la década del 60 se presentó en programas de televisión como Playhouse 90, Alfred Hitchcock Presents y Twilight Zone. Sin embargo, su pasión por la pintura sigue tan ardiente como entonces. Filmes que ha dirigido, como Ordinary People, Mejor Película del Año en 1980 por la cual ganó un Oscar como Mejor Director; The Milagro Beanfield War (1988); A River Runs Through It (1992) -que le valió un Oscar a Philippe Rousselot por la fotografía-; Quiz Show (1994); y The Horse Whisperer, se encuentran entre las más hermosas visualmente de las últimas dos décadas. "Siempre lamenté de alguna manera dejar la pintura para convertirme en actor. En Ordinary People, cuando trabajaba en las ilustraciones gráficas del filme, me dije: 'No he perdido [la pintura], sencillamente la he acoplado a algo diferente", recuerda Redford. The Legend of Bagger Vance es no sólo una fascinante historia con un meticuloso diseño artístico que recrea auténticamente la década del 1910, los estrepitosos años 20 y la Gran Depresión en Savannah, Georgia, sino que tiene también asombrosos paisajes e interiores que recuerdan importantes pinturas barrocas, también contemporáneas, especialmente, las obras de Norman Rockwell. Para Redford, los aspectos visuales son importantes para la forma en que él desarrolla el argumento -él deja que las imágenes conduzcan lo que en manos menos capaces y ojos menos sensibles se dejaría al diálogo. "Incorporé la visión del pintor al relatar la historia", agregó. En cuanto a si prefiere dirigir o actuar, Redford dice: "Es una mezcla". "Al actuar, uno utiliza el físico para expresar sus emociones", destacó. "Como director, se está más en control del universo del filme -uno tiene que manejar los diferentes departamentos: guión, locaciones, música", explicó, agregando: "Me gusta actuar, interpretar personajes". La interpretación que catapultó a Redford al estrellato internacional fue el papel de "The Kid" en el filme de George Roy Hill, Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) en el que también actuaron Paul Newman y Katherine Ross -sin olvidar la popularísima canción tema Raindrops Keep Falling on My Head, de Burt Bacharach. Redford y Newman volvieron a actuar juntos en The Sting (1973) que venció a The Exorcist, de William Friedkin y a Cries and Whispers, de Ingmar Bergman por el Oscar a Mejor Película. Redford obtuvo una nominación a Mejor Actor, pero en esa ocasión, Jack Lemmon ganó el preciado trofeo por Save the Tiger. Adorado por las mujeres por su gallarda presencia, y admirado por los hombres por su elegante masculinidad, la fama de Redford llegó a su clímax durante los 70 y los 80 con la ultrarromántica The Way We Were (1973) con Barbra Streisand; la visualmente suntuosa The Great Gatsby (1974), con Mia Farrow; Three Days of the Condor (1975), con Faye Dunaway; el magnífico thriller sobre el escándalo de Watergate All the President's Men (1976), con Dustin Hoffman; The Natural (1984); y la ganadora a Mejor Película de 1985, Out of Africa, con Meryl Streep. La cámara siempre ha tenido un largo romance con Redford: él representa la belleza masculina en la pantalla como ningún otro actor de su generación, con la excepción, quizás, de Warren Beatty. Cuando la legendaria diseñadora de vestuario Edith Head ganó uno de sus ocho Oscar por The Sting, en sus palabras de aceptación señaló que había tenido la suerte de vestir a dos de los hombres más apuestos del mundo. El ahora maduro Redford no ha perdido nada de su magia. Durante esta entrevista telefónica fue natural y amistoso -un hombre que no ha dejado que su poder o su fama eclipsen sus cualidades humanas. Al ver The Legend of Bagger Vance, uno no puede menos que desear que Redford hubiera interpretado el papel de Matt Damon, aunque el joven protagonista brinda una fuerte y sentida actuación. "Años atrás hubiera sido un papel que yo habría interpretado", afirma Redford. Pero ahora el juvenil Damon, la talentosa y bella Charlize Theron, y Will Smith -en una asombrosamente efectiva actuación como el caddy/consejero espiritual que ayuda al héroe "a ir de las tinieblas a la luz"- tienen el reto de establecer la vital conexión con los espectadores jóvenes. "Me encanta el elenco", afirmó Redford, explicando que para algunos actores jóvenes es dificultoso captar el concepto y el lenguaje mítico. "Todos dieron el ciento por ciento". Y lo mismo han hecho Redford y su brillante equipo de producción en el que figuran el director de fotografía alemán Michael Ballhaus y la compositora Rachel Portman, cuyo tema musical le añade gracia y majestad a la impecablemente realizada visión de Redford que, sin duda alguna, es una conmovedora, espiritual y altamente entretenida jornada cinematográfica. Con The Legend of Bagger Vance, Redford nos confirma una vez más que es un consumado cineasta y uno de los indiscutibles genios de Hollywood.

  Comentarios