Revista Viernes

América Ferrera, con espíritu vikingo

Ya han pasado cuatro años desde que la serie Ugly Betty concluyó su paso triunfal por la televisión dejándole a América Ferrera un Globo de Oro y un Emmy, además de múltiples nominaciones, por su brillante interpretación del personaje protagónico. Desde entonces la actriz ha sido vista en proyectos tan diferentes como End of Watch o la serie The Good Wife, en la que tenía un personaje recurrente. Ferrera le presta la voz a Astrid, la muchachita vikinga que acompaña a Hiccup (voz de Jay Baruchel) en sus aventuras, y a quien ha interpretado en la exitosa How to Train Your Dragon y también en la serie animada Dragons, que se emite regularmente en Cartoon Network. Lógicamente, Astrid es también uno de los personajes importantes en How to Train Your Dragon 2, la secuela de la comedia animada que llega el viernes 13 a los cines de todo el país.

“Puedo decir que Astrid es parte de mí”, admite Ferrera en entrevista exclusiva. “Ya llevo por lo menos siete años entregada a este personaje, por lo que he estado viviendo con ella durante mucho tiempo. Además, creo que cuando comencé a interpretarla no estaba muy lejos de quien soy yo. Tiene un espíritu competitivo y está dispuesta a luchar por las cosas que quiere, algo que me resulta muy natural. El hecho de que de niña haya sido la única chica en el equipo de béisbol lo dice todo, porque siempre me ha gustado estar en medio de la acción. Por lo tanto Astrid representa una parte muy natural de quien soy yo”.

Ferrera ha dedicado los últimos años a completar sus estudios universitarios y a su nueva vida de casada junto a Ryan Piers Williams, que la dirigió en The Dry Land (2010) y la ha vuelto a dirigir en X/Y, un filme independiente que se exhibió por primera vez en el pasado Festival de Tribeca. La actriz afirma que su colaboración con las películas y la serie animada la han ayudado a descubrir nuevas facetas como actriz.

“Creo que el músculo actoral que he podido ejercitar es mi imaginación. En los dibujos animados los actores pasamos la mayor parte del tiempo solos en una cabina, y hay que imaginar que se vuela montado en un dragón, que se está en medio de una batalla o que nos lanzamos de un dragón hacia otro en pleno vuelo. Todo eso requiere de una imaginación muy activa y me devuelve a mi infancia, cuando jugaba a inventar situaciones, ya fuera con dragones o vaqueros, y en la que el trozo de cartón más aburrido podía convertirse en lo que a uno se le ocurriese”, comenta.

Ferrera es mucho más reticente a hablar de lo ocurrido a finales de mayo durante el Festival de Cannes, cuando el bromista ucraniano Vitalii Sediuk se metió debajo de su vestido mientras caminaba por la alfombra roja. “Fue una situación muy chocante y traumática, pero lo que más detesto es que ese hombre haya logrado obtener la atención que estaba buscando con desesperación, por lo que prefiero no hablar mucho del tema, porque sería una forma de darle esa atención”, señala, un tanto molesta.

En cambio, no le alcanzan las palabras para hablar de César Chávez, la película de Diego Luna que narra la vida del dirigente mexicoamericano y en la que encarnó a su esposa. “Fue una experiencia verdaderamente maravillosa. Crecí escuchando de César Chávez, y su movimiento fue algo que siempre me inspiró mucho, por lo que me sorprendió bastante que esta fuera la primera vez que se contaba su historia. Me pareció muy importante presentar a estos personajes a una nueva generación que también puede sentirse inspirada por ellos. Es esencial que la comunidad latina celebre su historia y que no dejemos que desaparezca”, afirma.

Ferrera se sorprende un poco cuando se le pregunta a quién alentaría en caso de que Estados Unidos y Honduras se enfrenten durante la Copa del Mundo, si al equipo del país en el que nació ella o el que representa al de sus padres.

“No soy fan del fútbol. No es que no me guste, pero no le presto atención a la Copa del Mundo, independientemente de quien juegue. De todos modos sería maravilloso ver jugar a Honduras y verlos ganar. Me haría muy feliz”, responde, un tanto

dubitativa. • 

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