Revista Viernes

Bare Bones

B are Bones quiere decir en el puro hueso, algo realmente desprovisto de vestiduras, lo esencial. Y eso es lo que prepara Carlota Pradera para el viernes 13 en la

Sandbox Series del Miami Theater Center, un teatro de 50 asientos al lado del teatro principal.

Pradera es una coreógrafa catalana establecida en Miami, que recibió su licenciatura de la Universidad Internacional de la Florida y ha estado participando en varios grupos de danza contemporánea en esta ciudad. El título de su obra de danza experimental expresa la idea de que se enfoca en una simple interrelación de culturas e individuos, y la preparó con una beca para la residencia en este teatro con la SandBox Series, un programa apoyado por la John S. and James L. Knight Foundation.

“Nací y crecí cerca de Barcelona –en Sabadell–, luego me fui a Madrid y estudié por años el ballet en punta, pero no soy una bailarina con la constitución ideal para el ballet, y cuando me di cuenta me fui a estudiar en la Escuela de Danza Contemporánea de Carmen Senra en Madrid”, cuenta Pradera.

La coreógrafa está muy imbuida de toda la técnica moderna y posmoderna, y nombra a varios maestros que han ejercido influencia en su trabajo como José Limón y Merce Cunningham. Pero, sobre todo, la alemana Pina Bausch, una pionera de la danza.

“Lo que tratan estos creadores”, dice Pradera, “es de romper con lo previsto. Dejar que el movimiento sea más accidental, más arriesgado, y trabajar con las ideas sin quedarse en la identidad física. También mi compañero artístico, el cubano pinareño neoyorquino Lázaro Godoy, graduado de Juilliard, que acaba de llegar de Israel, estuvo muchos años en Suiza aprendiendo técnicas más interdisciplinarias, como la creación a nivel de performance, porque la danza va más allá de lo que se hace con el cuerpo. Hay artistas visuales y de la música que ayudan a crear la atmósfera y el ambiente”.

Pradera cita la globalización como un aspecto que influye mucho en su obra. Relata que en Bare Bones hay un espacio entre dos personajes y una historia que están tratando de llevar a cabo. “Pero faltan muchos años aquí para que se presente una obra más arriesgada”, comenta sobre la pieza, que dura 50 minutos.

“El flamenco de mi cultura está ahí, con el power struggle, y hay como encontronazos culturales; el punto de vista es el de un viaje, con individuos que se encuentran y nunca se pueden hallar, están en un agujero negro con unos matices de esperanza, de que haya un encuentro más pasional, de necesitarse el uno al otro, pero el encuentro es imposible”, explica, dando a entender un poco el nivel de alineación. “Nos queremos comer el uno al otro, y tiene una parte humorística; es todo un poco negro, absurdo, pero es muy físico, hay un ambiente descargado interpretativo, pasamos por una serie de estados: enchufamos y apagamos el bombillo, y estamos a media luz, cantamos y hablamos, no se está haciendo nada nuevo, estamos nosotros dos solos allí”.

Stephanie Ansin, que fundó y dirige el Miami Theater Center (MTC), invita a otros artistas para que creen su propio teatro allí y para que muestren nuevos filmes en este espacio de Miami Shores.

“Es una forma de crear trabajo para audiencias multigeneracionales”, afirma Ansin. “Este es un centro que compartimos, y donde desarrollamos festivales de cine, como el Festival de Cine Judío, que atrae mucha gente nueva al teatro. También tenemos representaciones de teatro en vivo antes de las películas, y hay artes visuales, música, y un campamento de

verano”. • 

Bare Bones’, viernes 13, 20 y 27 y sábados 14, 21 y 28, 8 p.m., en el SandBox de MTC, 9806 NE 2 Ave. Miami Shores, (305) 751-9550 y www.mtcmiami.org. info@mtcmiami.org

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