Revista Viernes

Le Chef, placentera comedia a la francesa

Al cocinero Jacky Bonnot lo despiden de todos los trabajos. Apasionado del arte culinario, peca de exquisito en establecimientos sin ningún interés por la alta gastronomía. Tiene que mantener su casa, mujer e hijo por nacer, así es que lejos de los fogones encuentra, en una residencia de ancianos, el nuevo trabajito de pintar las 524 ventanas del edificio. Por uno de los cristales puede ver el restaurante del inmueble. ¿Qué están comiendo esos allá adentro?, pregunta. ¡A quien le importa!, responde el mánager del lugar. Pero a este geniecillo de la gastronomía todo lo que tiene que ver con cucharas y tenedores le concierne, y mucho.

Jacky es Michaël Youn, con una comicidad que recuerda un tanto a Roberto Benigni, hace dúo con un divertido Jean Reno, que encarna aquí al célebre Alexandre Lagarde, chef que el joven discípulo no solo adora, sino que de él atesora en su memoria todas y cada una de sus recetas.

El argumento, que recuerda bastante a Ratatouille, el magnífico animado de Pixar, muestra a un chef reacio a adaptarse a los nuevos tiempos, y a punto de perder un Michelín y con la estrella, su restaurante. Y es obvio que Jacky es el salero que necesita para no sucumbir en el competitivo mundillo de la haute cuisine. La pizca de pimienta la pone la breve aparición del revolucionario chef (el español Santiago Segura) en el equipo, experto en gastronomía molecular que trae su magret de canard aux coings, un pato “atomizado” y reconstruido en cubos que al morderlo expulsa un extravagante humillo. La pelea entre la cocina “prehistórica” de las cacerolas frente a la gastronomía ultramoderna de las probetas es el meollo de este filme que desliza una risueña mofa a la alta cocina de laboratorio de los sofisticados restaurantes, y, entre col y col, habla también del amor, la familia y la amistad.

Escrita y dirigida por Daniel Cohen, y aderezada con la música de Nicola Piovani ( Life is Beautiful) Le Chef es una comedia bastante disfrutable, como solo los franceses saben hacer la receta. No podría compararse con un platillo de altísima cocina, pero sí con un amable, sencillo y placentero plato casero de domingo. • 

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