Revista Viernes

Larry Harlow: con la energía del casamiento

El legendario pianista de las Fania All-Stars, Larry Harlow, conocido también como “El Judío Maravilloso” escogió el sol, la brisa del mar y el verdor de las palmeras para celebrar su matrimonio número cinco, junto a María del Carmen Díaz, de Caguas, Puerto Rico, en una ceremonia en la que se mezcló lo tradicional, simbólico, espiritual y cabalístico.

La gala privada a la que tuvo acceso el Nuevo Herald se realizó en lo que antiguamente se conocía como el Hotel Playboy de Miami Beach. Asistieron amigos cercanos, muchos de ellos músicos, como el violinista cubano Alfredo de la Fé. El salón elegantemente decorado con rosas blancas tenía de fondo la música de un violinista que tocaba en vivo notas religiosas. En el medio había una chuppa, que en hebreo quiere decir carpa; esta es imprescindible en las bodas de judíos tradicionales y contemporáneos, toda vez que representa el hogar. Las parejas que se casan deben pararse en el interior de la misma, como clara representación de que quieren vivir bajo el mismo techo, explicó el rabino Frank, que ofició la ceremonia.

Luego del acto religioso, un sexteto de músicos invitados se apoderó de la noche y con trompeta, bajo, el piano de Larry, el güiro, las maracas y el tambor pusieron a los presentes a bailar al ritmo de Son de la loma y otras melodías que forman parte de la música popular del Caribe. La fiesta resultó todo un espectáculo cultural en el que se alternaba el folclor de Israel con lo típico de las islas, esa misma música que hizo famoso a Harlow y que lo llevó a exponer su arte por el mundo.

“Un judío de Nueva York convertido en estrella de la salsa es un fenómeno, no es cosa fácil”, reconoce su amiga y publicista Aurora Flores. Y es que Harlow tiene historia, su padre era músico en el Latin Quarter, donde se presentaban las grandes orquestas de la época. Larry lo acompañaba con regularidad al trabajo, pero ya desde la mañana escuchaba ritmos latinos mientras caminaba junto a sus amigos del kindergarten, Abie Heyman y Heshie Sky, para llegar a la escuela de música y arte donde estudiaban. Ese peregrinaje diario por una cultura desconocida impactó la vida de Harlow y es así cómo nace su pasión por los ritmos latinos; además, comenzó a relacionarse con músicos de la época y recuerda que en más de una ocasión le aconsejaron que, si quería aprender y ser grande, tenía que ir a Cuba. Así fue que el joven judío aventurero partió hacia La Habana a los 17 años, se enamoró de la isla y es ahí donde comenzó a perfeccionar el ritmo que lo apasionaba, hasta que un día de 1958, cumpliendo recomendación del Departamento de Estado estadounidense, abandonó la isla por temor a posibles represalias del régimen castrista contra ciudadanos norteamericanos.

Harlow, un destacado pianista, director y productor, aprendió de música cubana, de ritmos, melodías, de religión, de mujeres y de la rica cultura caribeña. Tras su paso por Cuba, regresa a Nueva York, y junto a Johnny Pacheco, Jerry Masucci, Ralph Mercado y otros más, crearon la marca que hoy se conoce como Fania. Luchó por que la Academia de Ciencias y Artes de la Música instaurara una categoría separada para los Grammy Latinos. Ha grabado junto a Celia Cruz, Cheo Feliciano y muchos más.

A sus más de 70 años, se mantiene activo como músico con giras por Europa, Asia y América Latina. El próximo 23 de julio se presentará de forma gratuita en el Lincoln Center de Nueva York con el clásico Hommy: A Latin Opera, ópera a ritmo de salsa, y lo acompañarán más de 60 músicos. Larry se prepara para lanzar su biografía, que anticipan como un interesante documento en el que, junto a su publicista, Aurora Flores, recorren de forma muy rica y folclóricas pasajes de la salsa, sus protagonistas y su evolución. Asimismo se enfocan en los aspectos culturales y religiosos, debatiéndose entre la estrella de David que cuelga sobre su cuello y la vela que coloca a sus santos. • 

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