Revista Viernes

Carlos Mata: ‘la locura de la actuación’

Convencido de que se divertiría interpretando la historia de dos homosexuales envejecidos que rememoran sus correrías de juventud, Carlos Mata aceptó la invitación de su colega Eduardo Serrano para compartir cartel en Una tarde en Saint Tropez. No se equivocó.

La comedia de César Sierra no solo era una oportunidad para que el actor se presentara por primera vez con un amigo de muchos años en Microteatro Miami, un espacio en el que, tras varias intentonas, nunca había actuado.

El hecho de regresar al medio que lo enamoró “de la locura de la actuación” cuando estudiaba arquitectura, allá en Venezuela, merecía el esfuerzo de hacer seis tandas en la noche.

“A veces no sé en qué momento terminé una función y empecé la próxima”, confiesa Mata, feliz al ver la reacción del público ante “esta historia nostálgica sobre la amistad y la importancia de vivir el instante”.

“Es como oler de nuevo la pintura de aquellos decorados”, rememora el actor, que junto a Serrano resumió en pocos minutos el texto original y marcó los rasgos distintivos de unos personajes “que no son tan frívolos como parecen”.

“Procuramos que uno no fuera el espejo del otro. Además, evitamos caer en la caricatura”, señala Mata, tras reconocer que su nivel de exigencia es mayor si se trata de una propuesta teatral.

“El teatro no se hace por dinero. Si lo hago, es para involucrarme desde el punto de vista artístico y disfrutar ese momento único e irrepetible de estar frente al público”, afirma el artista. “La televisión tiene otros atractivos. Si es una industria desarrollada, paga mejor. Pero allí también busco que el personaje tenga ‘algo’que me atraiga, por muy inverosímil que parezca”.

En la serie policiaca De-mente criminal, que graba en los estudios de Venevision International, Mata interpreta a Omar Zamora, un hombre con un pasado turbulento que se las ingenió para ser jefe de la

policía.

“Siempre está en el filo de la navaja, aunque nunca se sabe si tiene vinculación con los crímenes o si realmente es inocente”, comenta el actor, que ve la producción como una alternativa a las telenovelas.

“Nuestra realidad está llena de historias y tenemos talento de sobra para hacer trabajos con este formato”, destaca. “Así el público latinoamericano no tendrá que recurrir a las series norteamericanas”.

Pero no todo es trabajo en la vida de Mata, que desde hace 10 años sostiene un romance “espectacularmente hermoso con una persona que no tiene nada que ver con el medio artístico”.

“Mi mujer es mi mejor amiga. Tenemos una relación muy sólida”, revela el actor, que vive en Doral, donde suele jugar golf, “uno de los pocos placeres mundanos” que se permite.

“Mi ‘circo’ empieza al abrirse el telón o cuando me dicen ‘acción’ en el estudio”, agrega Mata, en alusión a su rechazo a conversar sobre temas privados con la prensa.

“Durante mi divorcio [de la actriz Marlene Maceda, madre de sus hijos Carlos Javier (27), Christian (19) y Santiago (18)] no le di entrada a los programas de chismes. Por eso nunca he estado implicado en ningún escándalo”, dice tajante.

Mata retomó su carrera musical hace dos años. Pero tras sufrir un accidente de trabajo en la filmación de la película histórica La mujer del coronel, en Isla Margarita, a principios del 2013, tuvo que interrumpir las giras.

“Me dieron un caballo enloquecido. Pese a mis advertencias tuve que montarme, y en la última parada se lanzó hacia atrás y me trituró por completo”, recuerda el actor, que bromea a costa de “la placa en la pelvis” y los ocho tornillos que sostienen su cadera.

“Ahora estoy grabando los temas que siempre quise cantar con el productor venezolano Juan Carlos Pérez Soto”, anuncia Mata. “Son canciones muy comprometidas con vivencias reales del ser humano, que van más allá del enamoramiento circunstancial de la pareja”.

Entretanto, el actor prepara un monólogo musical –con fragmentos de Que por qué te quiero y Déjame intentarte, entre otros de sus éxitos–, en el que aprovecha para reírse de sí mismo y del ambiente farandulero.

“Nunca me tomo muy en serio y, como no entiendo la arrogancia de los famosos, aquí desmitifico el estrellato y el s how mediático”, afirma Mata. “Es algo que puedo permitirme por mi edad”. • 

‘Una tarde en Saint Tropez’, en Microteatro Miami, 1490 Biscayne Blvd., viernes y sábados, 8-11 p.m., domingos, 5 p.m. Hasta el domingo 20. El viernes 4 no hay función.

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