Revista Viernes

Susan Sarandon: una abuela divertida

En Tammy, la comedia que coprotagoniza con Melissa McCarthy, aparece tal como la podríamos imaginar a sus 67 años, con el cabello parcialmente blanco, las arrugas marcándole la sien y la postura corporal de una mujer que ha vivido demasiado. Pero cuando Susan Sarandon se encuentra con el Nuevo Herald para esta entrevista exclusiva, queda claro que se ha tratado simplemente de un personaje. Sarandon luce maravillosamente bien, y no es difícil entender por qué un hombre al que le lleva más de 30 años ha caído rendido a sus pies.

La ganadora del Oscar por Dead Man Walking, que ha recibido además cuatro nominaciones a lo largo de una carrera que se extiende por cinco décadas, sigue manteniendo el mismo entusiasmo que cuando a los 20 años se lanzó a ser actriz.

“Mi profesión me sigue interesando y cada papel es algo diferente, porque me veo a mí misma como una actriz de reparto, alguien que no tiene que interpretarse a sí misma una y otra vez”, explica. “Suelo elegir papeles que me asustan por alguna razón y eso me mantiene entusiasmada. Ese detalle es muy importante porque suelo ver actores a los que se les nota que no están interesados y eso los vuelve muy aburridos”.

En Tammy, interpreta a una alcohólica que acompaña a su nieta (McCarthy) en un viaje por carretera. Así continúa una trayectoria en la comedia que comenzó en 1971, cuando tuvo un papel de reparto en La mortadella ( Lady Liberty), una película italiana de Mario Monicelli en la que que también trabajaron Sophia Loren y William Devane, y en la que además participaba en un papel de reparto un desconocido Danny De Vito.

“Cada tanto alguien me dice que yo debería probar con la comedia, y entonces me pregunto cómo puede ser que no recuerden todas las que he hecho”, comenta Sarandon, que tiene en su filmografía títulos como The Front Page, The Rocky Horror Picture Show, Compromising Positions y Bob Roberts, entre otras.

“Hacer comedias es mucho más arriesgado, porque muchas veces hacen falta dos escenas para que algo quede divertido y si toca un editor que no tiene sentido del humor, puede arruinarlo todo”, señala. “En una comedia, como actriz quedas a la merced del sentido del humor del director, del editor o del director de fotografía. Por eso me sorprende que la gente no valore las interpretaciones humorísticas tanto como las dramáticas. En ese sentido, creo que tendría que existir un Oscar al Mejor Actor de Comedia”.

Esta es la segunda vez que Sarandon encarna a una abuela, pero en agosto ese sueño se le hará realidad, cuando su hija Eva Amurri Martino, de su primer matrimonio con el realizador italiano Franco Amurri, se convierta en madre de una niña, algo que, obviamente, la tiene muy entusiasmada. “Una de las características de mi personalidad es que nunca tengo expectativas, por lo que todo me sorprende positivamente. Nunca sé qué esperar, y eso es algo que siempre me ha funcionado muy bien. Estoy muy feliz de que mis hijos ya sean mayores. Ha sido muy agradable viajar con ellos, acompañarlos a conciertos, compartir conversaciones muy interesantes y volver a leer libros porque ellos los están leyendo. Pero aun así, me resulta muy difícil imaginarme a mi hija teniendo un bebé. Es algo que me parece increíble, aunque sé que es una madre muy responsable que ya se ha leído 42 libros sobre el parto y que ha deseado mucho a este bebé”, precisa.

“Es mucho más organizada de lo que yo era cuando la tuve a ella, y además es 10 años más joven de lo que era yo cuando la vi nacer. Todo ha sido muy emocionante. Hicimos el baby shower en el mismo apartamento y con la misma gente con la que la recibimos a ella, y seguir teniendo a estos amigos fue algo muy dulce. Pero no sé cómo van a funcionar las cosas. Mis hijos no tuvieron abuelos cerca de ellos mientras crecían, por lo que no tienen expectativas con respecto a mí. Por lo pronto, voy a tener que tatuarme las iniciales de la niña en mi espalda porque allí ya tengo las de mis hijos”, revela con total franqueza. • 

  Comentarios