Revista Viernes

‘Wish I Was Here’: buenos actores en historia fallida

El filme actuado y dirigido por Zach Braff, Wish I Was Here, tiene como protagonista a Aidan Bloom (Braff), un actor y padre de familia sin trabajo. El abuelo Saúl (Mandy Patinkin) ha enfermado gravemente y no podrá pagar más la escuela privada hebrea de sus nietos. Aflora, por otra parte, un viejo problema familiar con el hermano Noah (Josh Gad), un vago sabelotodo bloguero que vive en un tráiler junto al mar de Los Angeles, y no quiere a ver al padre moribundo ni en el más allá.

Aidan tiene mujer e hijos, un niño y una adolescente que sufren también el crítico momento por el que atraviesan. Para complicar las cosas, la esposa (Kate Hudson) tiene un insufrible empleo de oficina en el que debe soportar las bufonescas alusiones sexuales del colega de cubículo.

Braff, y su hermano Adam, coescritor del filme, han puesto suficiente conflicto como para llenar un folletín televisivo, pero el problema es la falta de enfoque. En medio de la crisis que ya ha despuntado, ocurre la noticia de la enfermedad terminal del patriarca, y la historia hace un giro de 90 grados. El conflicto revolotea ahora en torno al subplot del anciano y el rollo familiar con el hermano. Un momento que nada aporta es el del matrimonio contándose –ella a él– el incómodo asuntillo con el compañero de oficina que ya vimos, y entre escenas de lacrimoso sentimentalismo, no hay magia alguna en la recurrente aparición de Aidan vestido de caballero de otra galaxia, en invocación a sus sueños infantiles de superhéroe. Después, ya no importa mucho la historia de un filme que, por cierto, han ayudado a financiar los propios espectadores a través de una campaña de Kickstarter.

A Braff, de la serie Scrubs, quien hace una década debutó en la dirección con una historia parecida ( Garden State), mejor le va de comediante. Su actuación es digna de elogio, y no menos la de Hudson que heredó la gracia de Goldie Hawn, el pequeño y simpático Pierce Gagnon con su taladro, y la prometedora Joey King (la niña de Ramona and Beezus) con peluca lila. Pero aquí el problema no son los actores sino la fallida historia en que están metidos. • 

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