Teatro

'Carne fresca', una comedia de humor negro, intriga y amor

Julio Torresoto y Julieta Flores en una escena de "Carne Fresca".
Julio Torresoto y Julieta Flores en una escena de "Carne Fresca". Foto de cortesía

La sala de una casa. En el centro una mesa con sus sillas, a la izquierda, al frente, una butaca. Al fondo un viejo tocadiscos, que deja escuchar un tango melancólico. Entra Alfonso Ramírez (Julio Torresoto), el patriarca de la familia, con un delantal manchado de sangre. En algún momento nos enteramos que como elemento principal de la cena que está preparando para la reunión de hoy con sus tres hijos, hecho que ocurre una vez al mes, sacrificó –él, más directo, dijo “mató”– una puerca. Tiene cierta dificultad para andar y con la movilidad de uno de sus brazos. Se sienta en la butaca, conversa con Bartolomé, un perro imaginario que le hace compañía y escucha la música mientras evoca a Malena (Julieta Flores), una enigmática mujer a través del conocido tango: Malena canta el tango como ninguna y en cada verso pone su corazón… Malena tiene pena de bandoneón.

Alfonso, un hombre mayor, ex policía que conserva su pistola y la exhibe, hizo venir a la muchacha probablemente de algún país de Centro América para que le hiciera compañía, lo ayudara y atendiera en sus labores diarias con la promesa de, como en tantos otros casos, un futuro mejor que nunca se materializa. Pero como era de esperar se va enamorando de la juventud que ella derrocha. Su amor no es correspondido y la situación se complica de mala manera. Los hijos tienen mucho que ver, pero como es natural no lo voy a contar para que sea el espectador quien lo descubra y disfrute por sí mismo. Sólo adelantaré que Alfonso es un hombre a la antigua, que alardea de que es un “macho” de verdad y que su venganza será terrible.

Al rato se retira, llega uno de los hijos, y quita la música. Pronto están reunidos los tres, Alejandro (Rodolfo Salas), Andrés (Andrés García, hijo) y Arturo (José Brocco) y comienzan a brotar los fantasmas del pasado, las rivalidades entre ellos, la madre muerta al parecer accidentalmente por el propio marido, y a esclarecerse, a definirse, el hilo conductor de la trama que los relaciona a todos, tan distintos entre sí, con Malena. Uno trabaja en una funeraria maquillando cadáveres, otro es por lo que se deduce de la conversación una especie de stripper y de eso vive. El más joven es boxeador y tiene una muchacha embarazada. Los dos hermanos tuvieron matrimonios fallidos o están separados de sus mujeres, pero se ocupan de sus familias.

Carne fresca, escrita y dirigida por el argentino Eduardo Román –autor, entre muchas otras, de El beso del jabalí–, en una producción de ArtTess e Indewall, que se está presentando con gran éxito de público en el Teatro de Bellas Artes en La Pequeña Habana, es como se deduce de lo anterior, una comedia negra que combina con acierto el humor, la intriga y el amor, crudo, descarnado y a veces violento. Pero también posee magia, frescura y fantasía, en las apariciones de Malena; y en la música, el tango, a cargo del compositor, arreglista y productor argentino Gabriel Mores, nieto de maestro Mariano Mores. A lo que hay que sumar el número ejecutado por el bailarín Michael Díaz secundado por Julieta Flores, en un desdoblamiento impactante y sensual, con una hermosa coreografía de Elizabeth Guerrero.

Julio Torresoto es un actor de peso, curtido en las tablas y en esta pieza está sencillamente, brillante. Su Alfonso es el alma de la trama y el símbolo del machismo más aberrante. Aunque hay cierto desbalance actoral, al menos el día del estreno, y no todos se amoldan del todo a sus papeles, cada uno tiene su momento que lo hace encajar en la tragedia por venir. José Brocco es quizás el más equilibrado, preciso en la gestualidad y en la modulación de las palabras. Rodolfo Salas, ágil, vital, muestra con desenfado su modo de vida y convence. Andrés García, tal vez el más joven del grupo, daba al principio la impresión de estar algo desconcentrado pero poco a poco entró en calor. Aunque la sorpresa de la noche, para mí, fue la joven actriz Julieta Flores, en sin duda el papel más difícil. Sumisa, esperanzada, sensual, escenifica con cada uno de los personajes, hijos y padre, una Malena deslumbrante. A pesar de que entre los actores hay dos puertorriqueños, un venezolano, un mexicano y una chilena, lo cual podría convertir la pieza en una babel acústica, en general el lenguaje tiende a lo neutral lo cual es un acierto. En resumen, una interesante propuesta, que vale la pena ver. Sin duda la van a disfrutar.

"Carne fresca" de Eduardo Román. Teatro de Bellas Artes, 2173 SW 8th. St. Miami. Reservaciones: 786-351-2736.
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